La actividad pirotécnica en Catalunya sigue siendo uno de los motores económicos más relevantes en el ámbito de las celebraciones populares. Según las previsiones de la Asociación de Comerciantes de Fuegos Artificiales de España, el sector facturará 40 millones de euros a lo largo del año, de los cuales 17 millones corresponden directamente a las ventas generadas durante la noche de Sant Joan. Estas cifras confirman la importancia económica de una industria que, más allá de su impacto comercial, forma parte del ADN de la verbena y mantiene una fuerte presencia en el territorio catalán. La campaña de este año se presenta con unas expectativas positivas, gracias a la recuperación de la confianza de los consumidores y a la estabilidad en la cadena de suministro.
El sector ha tenido que adaptarse a las nuevas realidades del mercado, marcado por la inflación de los últimos años y por la necesidad de mantener precios competitivos sin renunciar a la calidad de los productos. Según la asociación, muchos puntos de venta han ajustado sus tarifas al contexto actual y han recuperado ofertas comerciales muy agresivas, equiparables a las que se podían encontrar hace cinco años, con el objetivo de facilitar el acceso de los consumidores a los artículos pirotécnicos y ofrecer un mejor precio final al cliente.
Una red de 1.450 puntos de venta
En cuanto a la distribución, la patronal estima que este año se instalarán aproximadamente 1.450 puntos de venta en toda Catalunya. Esta cifra, que se mantiene estable respecto a ediciones anteriores, refleja la continuidad de un modelo de comercialización que exige cada vez más profesionalización. La asociación ha subrayado que la instalación de estos puntos requiere una coordinación estrecha con los ayuntamientos y un cumplimiento riguroso de la normativa para garantizar una experiencia segura y ordenada para los consumidores.
La red de venta, que se despliega principalmente en zonas urbanas y en áreas de gran afluencia durante la verbena, debe cumplir con unos requisitos estrictos en materia de seguridad y de almacenamiento de material pirotécnico. La asociación ha insistido en la necesidad de que los comerciantes y los consumidores hagan un uso responsable de los productos, siguiendo siempre las indicaciones de Protección Civil y respetando las ordenanzas municipales, especialmente en espacios próximos a zonas forestales, campos, parques urbanos o áreas con vegetación. La prevención de incendios es uno de los aspectos que más atención requiere en una época del año en que el riesgo de fuego es elevado.
Paralelamente a la actividad comercial, el sector de la pirotecnia continúa inmerso en un proceso de transformación que responde a las nuevas demandas sociales. Los productos de baja sonoridad ganan presencia en los puntos de venta y constituyen una de las líneas de crecimiento más destacadas. Esta oferta responde a una sensibilidad social creciente para reducir las molestias acústicas, especialmente en colectivos vulnerables como niños, personas mayores, personas con hipersensibilidad auditiva y animales de compañía.
Los fabricantes han trabajado en el desarrollo de artefactos que mantienen el impacto visual y festivo de la pirotecnia tradicional, pero con una menor intensidad sonora. Esta tendencia, que se ha ido consolidando en los últimos años, permite compatibilizar la tradición de la verbena con más consideración hacia el entorno y los colectivos más sensibles al ruido. La asociación ha destacado que esta línea de trabajo es una de las que más potencial de crecimiento tiene para el sector.
La sostenibilidad, otro de los ejes de la evolución del sector
La sostenibilidad es otro de los ejes que está marcando la evolución de la industria pirotécnica. Fabricantes y comerciantes avanzan en la reducción de plásticos en los artefactos y envases, así como en la incorporación de criterios más respetuosos con el medio ambiente. Este compromiso se enmarca en la voluntad de impulsar una pirotecnia que pueda seguir formando parte de las celebraciones populares sin quedar al margen de las nuevas exigencias ambientales. La asociación ha señalado que el sector es consciente de la necesidad de adaptarse a las demandas de una sociedad cada vez más sensible a las cuestiones medioambientales. Por ello, se está trabajando en la investigación de nuevos materiales y de nuevas fórmulas que permitan reducir el impacto ambiental de los productos pirotécnicos, sin renunciar a la calidad del espectáculo visual.
Esta apuesta por la sostenibilidad, combinada con la innovación en productos de baja sonoridad, dibuja un futuro para el sector en el que la tradición y la modernidad puedan convivir de manera equilibrada. Las perspectivas para el sector de la pirotecnia en Catalunya son positivas, a pesar de los retos que plantea la necesidad de adaptarse a las nuevas demandas sociales y ambientales. La campaña de Sant Joan sigue siendo el principal motor de la actividad económica del sector, pero la diversificación hacia otras celebraciones y la apuesta por la innovación en productos de baja sonoridad y sostenibles abren nuevas vías de crecimiento. La asociación confía en que esta tendencia se consolide en los próximos años y que la pirotecnia pueda mantener su papel como elemento central de las celebraciones populares.
La adaptación a las nuevas exigencias normativas, la profesionalización de los puntos de venta y la inversión en investigación y desarrollo son algunos de los retos que el sector deberá afrontar para garantizar su viabilidad a largo plazo. La industria pirotécnica, que ha demostrado su capacidad de resiliencia en momentos de crisis, afronta esta nueva etapa con el objetivo de mantenerse como uno de los sectores económicos y culturales más relevantes de Catalunya. La campaña de Sant Joan de este año será un buen termómetro para medir la salud de un sector que, a pesar de los retos, mantiene su capacidad de generar ilusión y de animar las celebraciones populares.