Los incrementos salariales pactados en los convenios colectivos registrados durante el mes de enero de 2026 alcanzaron una media del 2,87%, según la estadística mensual de negociación colectiva que publica el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Esta cifra supone una desaceleración notable respecto al incremento del 3,53% que se produjo en diciembre de 2025. Sin embargo, este incremento permanecería por encima de la inflación, ya que el IPC interanual de enero, aún pendiente de confirmación definitiva por parte del Instituto Nacional de Estadística, se situó según los indicadores avanzados en un 2,4%.
Esta diferencia de casi medio punto porcentual indica que, en términos agregados, los salarios negociados habrían avanzado ligeramente más que el coste de la vida durante este periodo. Los dos decimales del 2,87% tienen un significado histórico dentro de la evolución reciente. Este es el primer incremento salarial medio registrado por debajo del umbral del 3% después de diecisiete meses consecutivos de crecimientos superiores a este porcentaje. Esta ruptura de tendencia apunta a una posible transición hacia una etapa de moderación salarial después de un periodo de fuertes tensiones inflacionistas y de importantes reivindicaciones para la recuperación del poder adquisitivo.
Este contexto estadístico se produce en un momento de gran importancia institucional para las relaciones laborales. Las organizaciones sindicales y las confederaciones patronales se enfrentan este año a la compleja negociación del nuevo acuerdo para el empleo y la negociación colectiva, tras la conclusión, el pasado diciembre, del pacto anterior. El acuerdo vencido había establecido una recomendación de incrementos del 3% para 2025, incorporando una cláusula de revisión por garantía de poder adquisitivo que, ante desviaciones de la inflación, podía añadir hasta un punto porcentual adicional cada año del trienio 2023-2025. Para el nuevo marco, que cubrirá los próximos años, las centrales sindicales UGT y CCOO han presentado ya una propuesta ambiciosa a la patronal.
Su reivindicación central consiste en una subida salarial fija anual del 4% durante tres años, lo que acumularía un aumento del 12% hasta 2028. Además, plantean un mecanismo corrector para la desigualdad salarial, con incrementos adicionales para las categorías con retribuciones más bajas: un 1% extra para las ocupaciones con salario medio un 10% inferior a la media estatal, un 2% adicional para las que estén un 20% por debajo, y hasta un 3% adicional para aquellas situadas más de un 30% por debajo del referente. Completando el modelo, también proponen una cláusula de garantía de poder adquisitivo con un incremento adicional del 1,5% anual en caso de que la inflación supere las previsiones.
Un terreno complejo y heterogéneo
La estadística de enero revela una realidad compleja en la negociación a pie de empresa y sector. La inmensa mayoría de los 1.948 convenios colectivos registrados con efectos económicos en 2026 durante este mes fueron firmados en años anteriores, aunque sus cláusulas salariales se aplican ahora. De este total, solo 5 convenios fueron firmados efectivamente en enero de 2026, y estos recogían una subida salarial media bastante elevada del 3,2%, significativamente por encima de la inflación avanzada. El resto, 1.943 convenios, producto de negociaciones pasadas, reflejan un incremento medio del 2,86%, muy cercano a la media general. En conjunto, estos pactos dan cobertura a más de 6,31 millones de trabajadores.
Uno de los aspectos críticos es la cobertura de las cláusulas de garantía salarial. Según los datos, más de la mitad de los trabajadores afectados por los convenios de enero no disfrutan de este mecanismo de protección en sus pactos. Solo un 29,67% de los convenios (578 acuerdos) incorporaban esta cláusula, y de estos, 372 la hacen con efectos retroactivos. No obstante, estos convenios con cláusula de salvaguarda cubren a más de 2,8 millones de trabajadores, lo que representa un 44,75% del total de trabajadores con convenio registrado en enero. Esta proporción, aún insuficiente, es superior a la que había a finales de 2025 (32,9%) y muy por encima del 21,08% de diciembre de 2023, mostrando una tendencia al alza en su adopción.
La naturaleza del convenio también marca diferencias. Los 1.451 convenios de empresa, que cubren 345.547 trabajadores, pactaron una subida media del 2,48%. En cambio, los 454 convenios sectoriales, que dan cobertura a la inmensa mayoría (más de 5,8 millones de trabajadores), acordaron una media ligeramente superior, del 2,9%. La estadística también ofrece datos sobre la jornada laboral pactada. La jornada media anual se situó en 1.737,97 horas por trabajador. Esto equivale a una semana laboral media de 38,05 horas, una cifra que supera el objetivo de las 37,5 horas semanales (1.712 anuales) que estaba recogido en el proyecto de ley de reducción de jornada que finalmente no prosperó. Se observa una diferencia significativa entre ámbitos: la jornada media en los convenios de empresa es de unas 37,37 horas semanales, próxima al objetivo, mientras que en los convenios sectoriales se mantiene en 38,35 horas.