La reapertura del estrecho de Ormuz, anunciada después del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, no supondrá un retorno inmediato a la normalidad del transporte marítimo. Según datos del Instituto Elcano, la reanudación de los flujos de petróleo será un proceso gradual que, en el mejor de los casos, se alargará entre seis y ocho semanas. Esta institución precisa que, a finales de verano, podría recuperarse entre el 80% y el 90% de los 14 millones de barriles diarios que circulaban por el estratégico paso antes del estallido del conflicto bélico.
Los efectos del anuncio de la reapertura, sin embargo, ya se hacen notar en el ámbito psicológico y en la cotización de los mercados. Desde la UPF Barcelona School of Management, la reapertura de Ormuz genera un impacto inmediato en la economía, aunque se advierte que podría mantenerse el efecto cohete-pluma en el precio del combustible, con subidas rápidas y bajadas más lentas. La confianza en la normalización, sin embargo, todavía no se ha traducido en una recuperación completa de las rutas marítimas.
El Instituto Elcano detalla que el proceso de normalización del transporte marítimo se producirá de manera desigual según el tipo de producto. En primer lugar, habrá que reabrir los activos energéticos en el golfo Pérsico, un proceso que puede durar entre tres y cuatro semanas. A este plazo se deberían añadir unas tres o cuatro semanas adicionales para la logística de los barcos, muchos de los cuales han estado bloqueados en el estrecho durante meses y deben reanudar sus rutas hasta los destinos finales.
La normalización será más rápida en el caso del crudo, que se puede restaurar en un período relativamente breve. En cambio, la reanudación de todos los procedimientos del gas natural licuado de Catar podría alargarse tres o cuatro semanas, mientras que en productos derivados como el queroseno o el gasóleo los plazos podrían ser todavía más dilatados. El Instituto insiste en que, a pesar de que algunos activos energéticos resultaron afectados durante las primeras semanas del conflicto, el alto el fuego ha permitido reparar los daños, lo cual podría acelerar la reactivación.
El impacto sobre las cadenas de suministro y la estrategia empresarial
La UPF destaca que, a diferencia de otras crisis, el consumidor no ha sufrido una falta de gasolina, sino un encarecimiento del suministro. Las mayores afectaciones se han concentrado en el Sudeste Asiático y en China, que han tenido que redirigir todas las rutas marítimas porque el crudo de Ormuz se transportaba principalmente hacia estas zonas. La reapertura del estrecho aliviará esta situación, pero el regreso a la normalidad será gradual. Desde el centro catalán se observa una tendencia hacia una fragmentación de la deslocalización. Esta fragmentación se manifiesta en tres ámbitos: una inclinación social hacia el producto local, una imposición política global de aranceles y una estrategia empresarial enfocada a acortar y asegurar las cadenas de suministro. Según el criterio de la UPF Barcelona School of Management, las empresas ya no dan el servicio por descontado y pasan de buscar el ahorro de costes puro a priorizar la seguridad y la resiliencia, con cadenas más cortas, más stock y mayor proximidad a los centros de consumo.
A pesar del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, las primas de los seguros marítimos para los petroleros atrapados en el estrecho de Ormuz continúan siendo elevadas. Según datos recogidos por EFE, el mercado asegurador mantiene la cobertura, pero con cautela y bajo condiciones restrictivas y temporales, cotizadas por franjas de 48 horas o siete días. Para los cascos de los barcos, el recargo por cruzar el estrecho de Ormuz y otras zonas del Golfo puede oscilar entre el 3,5% y el 6% del valor del petrolero. Esto significa que, para un barco estándar de 100 millones de dólares, el armador debe pagar entre 3,5 y 6 millones de dólares adicionales solo por una cotización de salida de entre 48 horas y siete días. Estas cifras ponen de manifiesto que, a pesar del optimismo generado por el acuerdo de paz, los riesgos percibidos por los aseguradores continúan siendo muy elevados, y que la normalización del transporte marítimo será más lenta de lo que algunos inversores esperan.
El simple anuncio de la reapertura de Ormuz ya está generando un impacto psicológico en los mercados, con una corrección a la baja de los precios del petróleo y un alivio de las tensiones inflacionistas. No obstante, los expertos advierten que la recuperación completa de los flujos marítimos requerirá semanas y que el efecto sobre los precios finales podría no ser inmediato.
La combinación de plazos técnicos para la reapertura de activos, la logística de barcos y las primas de seguros elevadas dibuja un escenario de normalización gradual. Mientras tanto, las empresas continúan ajustando sus cadenas de suministro para adaptarse a un entorno de mayor incertidumbre geopolítica. La guerra en Oriente Medio ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las rutas marítimas y ha acelerado una tendencia hacia cadenas de suministro más cortas y resilientes. Los próximos meses serán clave para determinar si la reapertura de Ormuz logra restablecer completamente los flujos de petróleo y gas, o si las consecuencias de la guerra continuarán sintiéndose durante un período más largo de lo previsto.