El número de autónomos continúa creciendo en Catalunya, pero a un ritmo inferior al de los asalariados por cuenta ajena. A finales de 2025, Catalunya registró 574.315 afiliaciones por cuenta propia en la Seguridad Social, un 1,1% más que un año antes, cuando las afiliaciones por cuenta ajena crecieron un 2,1%. El peso de los autónomos sobre el conjunto del empleo bajó una décima, hasta el 14,9%.
Así lo recoge el último informe Situación del trabajo autónomo en Catalunya, que el Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya (CTESC) —órgano consultivo y de asesoramiento del Govern— ha presentado este miércoles. Este informe radiografía la transformación del colectivo de autónomos en el último año: más peso en el sector de los servicios, aumento de las personas de origen extranjero y una participación creciente de las mujeres. Al mismo tiempo, persisten retos relacionados con el envejecimiento, la pérdida de actividad en algunos sectores y las diferencias en protección social, sobre todo en las pensiones.
La terciarización es una de las principales tendencias del trabajo autónomo. Los servicios concentran el 77,8% de las afiliaciones en el RETA, frente al 12,4% de la construcción, el 6,2% de la industria y el 3,5% de la agricultura. Durante 2025, las afiliaciones vinculadas a los servicios y a la construcción aumentaron un 1,4%, mientras que cayeron un 1% en la industria y un 1,8% en la agricultura.
El proceso es especialmente intenso en las zonas urbanas. Barcelona concentra el mayor peso de los servicios, con un 81% de las afiliaciones en el RETA. En Lleida, en cambio, los servicios representan el 59,8% y la agricultura alcanza el 22%. La demarcación leridana es también la única donde el número de afiliaciones al RETA disminuyó en 2025, un 0,7%, en buena parte por la evolución negativa del sector agrario. Entre las comarcas con mayor crecimiento del trabajo autónomo destacan Garraf (2,2%), Tarragonès (2,3%), Alt Camp (2,8%) y Baix Penedès (2,8%).
Otro cambio destacado es el aumento de las personas de nacionalidad extranjera. Las afiliaciones de este colectivo al RETA crecieron un 5,4% en 2025, hasta 107.511, casi cinco veces más que el conjunto del régimen. Ya representan el 15,7% del total.
El 67,5% son personas de procedencia extracomunitaria, un grupo que también creció más rápidamente, un 5,7%, frente al 4,8% entre las personas procedentes de la Unión Europea. El 77% de los autónomos extranjeros se concentran en la provincia de Barcelona.
Las mujeres ya representan el 36,9% de las afiliaciones al RETA, pero continúan claramente por debajo de su peso en el conjunto de la ocupación catalana, que es del 47,9%. En 2025, las afiliaciones femeninas crecieron un 1,5%, frente al 0,9% de los hombres.
Pensiones inferiores
La protección social continúa siendo un foco de preocupación. Durante 2025 se presentaron 2.278 solicitudes de prestación por cese de actividad, de las cuales el 56,3% fueron denegadas. La principal causa fue la dificultad para acreditar la situación legal de cese.
La diferencia también es significativa en las pensiones. A finales de 2025, la pensión media de los autónomos se situaba en 949,9 euros mensuales, frente a los 1.499,7 euros del régimen general: una diferencia de 549,8 euros, equivalente a un 36,7% menos. En las pensiones de jubilación, la brecha llegaba al 38,2%.
La diferencia es también notable entre sexos: las mujeres autónomas percibían una pensión media de 807,3 euros, frente a los 1.109,3 euros de los hombres. A escala estatal, la edad media de jubilación de los autónomos fue de 66,5 años en 2025, frente a los 65,1 años del régimen general.
Relevo generacional
El informe constata que el relevo generacional y la transformación tecnológica son dos de los principales retos del sector. Entre los autónomos sin trabajadores a cargo, las afiliaciones de menores de 30 años aumentaron un 2,5% en 2025, mientras que disminuyeron en las franjas de edad superiores.
El CTESC alerta de que la jubilación de los autónomos puede poner en riesgo la continuidad de pequeños negocios y plantea reforzar las políticas de transmisión empresarial y segundas oportunidades. Paralelamente, la digitalización, la facturación electrónica y la inteligencia artificial ganan protagonismo como factores que pueden condicionar la competitividad y la productividad de los negocios autónomos. El Consell defiende que las políticas públicas se adapten a un colectivo cada vez menos homogéneo, con más peso de los servicios, de la población extranjera y de las mujeres, y con nuevas necesidades derivadas del cambio tecnológico y generacional.
