Un accidente puede cambiar la vida de una persona y de su familia de forma inesperada. Conocer las prestaciones disponibles, los permisos laborales y los procedimientos que deben seguirse puede ayudar a afrontar una situación especialmente difícil. José Manuel Orta, asesor fiscal de Orta FyC, explica para ON ECONOMIA qué sucede con los ingresos durante una baja médica, qué protección tienen los autónomos y qué derechos existen cuando las lesiones impiden regresar al trabajo.
Cuando una persona sufre un accidente grave, la atención médica y la recuperación son las prioridades absolutas. Sin embargo, a medida que pasan los días, pueden surgir otras preocupaciones que afectan tanto a la víctima como a su entorno familiar: ¿qué ocurre con su puesto de trabajo?, ¿seguirá cobrando su salario?, ¿qué sucede si no puede volver a trabajar? ¿Y si es autónomo? Son preguntas que muchas familias deben afrontar en momentos de especial vulnerabilidad y para las que no siempre conocen las respuestas.
Orta recuerda que en España existen mecanismos de protección económica y laboral para estas situaciones, aunque los derechos y prestaciones dependen de las circunstancias de cada caso. "Lo importante es que las personas sepan que existen prestaciones y procedimientos que pueden ayudarles a afrontar las consecuencias económicas de un accidente. En momentos así, disponer de información clara también es una forma de acompañar a las familias", explica.
¿Qué ocurre con el sueldo durante la baja?
Una de las primeras cuestiones que conviene aclarar es si el accidente tiene consideración laboral o no, ya que esta circunstancia determina las prestaciones económicas que pueden corresponder al trabajador. En términos generales, cuando se trata de un accidente no laboral, la prestación por incapacidad temporal para un trabajador asalariado equivale al 60 % de la base reguladora entre el cuarto y el vigésimo día de baja. A partir del día 21, aumenta hasta el 75 %. Los tres primeros días no generan derecho a esta prestación. En cambio, si el accidente es laboral, la prestación alcanza, con carácter general, el 75 % de la base reguladora desde el día siguiente al de la baja. El día del accidente, la empresa debe abonar el salario correspondiente.
No obstante, estas cantidades pueden mejorar en función del convenio colectivo aplicable. "Es importante revisar las condiciones laborales de cada trabajador, porque algunos convenios complementan las prestaciones hasta alcanzar el 100 % del salario. No todas las personas se encuentran en la misma situación", señala Orta. La incapacidad temporal puede prolongarse inicialmente durante 365 días, con posibilidad de prórroga de otros 180 cuando se prevé que el trabajador pueda recuperarse.
¿Y si el accidente ocurre de camino al trabajo?
No todos los accidentes de tráfico o desplazamiento reciben la misma consideración desde el punto de vista laboral. Cuando una persona sufre un accidente mientras se dirige a su puesto de trabajo o regresa de él, puede reconocerse como accidente laboral in itinere, siempre que se cumplan los requisitos establecidos legalmente.

También puede considerarse accidente de trabajo el que ocurre durante un desplazamiento profesional, por ejemplo, cuando un empleado viaja para visitar a un cliente por encargo de su empresa. Por el contrario, si el accidente sucede durante un desplazamiento estrictamente particular, generalmente tendrá la consideración de accidente no laboral. En estos casos, resulta especialmente importante conservar la documentación que permita acreditar las circunstancias del desplazamiento, como órdenes de trabajo, reservas, comunicaciones profesionales o cualquier otro justificante.
¿Qué protección tienen los autónomos si no pueden trabajar?
Los trabajadores por cuenta propia también pueden acceder a prestaciones económicas por incapacidad temporal cuando un accidente les impide desarrollar su actividad, siempre que cumplan los requisitos correspondientes. En caso de accidente profesional cubierto, la prestación suele equivaler al 75 % de la base reguladora desde el día siguiente al de la baja. Si se trata de un accidente no laboral, con carácter general, la prestación comienza a partir del cuarto día, aplicándose los porcentajes previstos para las contingencias comunes. Orta recuerda que, para un autónomo, una baja prolongada puede tener consecuencias que van más allá de la pérdida temporal de ingresos. "Cuando un autónomo no puede trabajar, en muchas ocasiones su negocio también se ve afectado. Por eso es importante conocer qué prestación le corresponde y cómo debe tramitarla, especialmente si la recuperación va a requerir un periodo largo", explica. En estos supuestos, la cobertura y la calificación del accidente dependerán de las circunstancias concretas y de la normativa aplicable.
¿Se puede perder el empleo?
Cuando las lesiones provocan limitaciones duraderas que dificultan o impiden el desarrollo de la actividad profesional, puede iniciarse un procedimiento para valorar una posible incapacidad permanente. El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) es el organismo encargado de evaluar estas situaciones, que pueden dar lugar al reconocimiento de distintos grados de incapacidad y a las prestaciones económicas correspondientes. Además, desde la reforma laboral aprobada en 2025, el reconocimiento de una incapacidad permanente total, absoluta o gran incapacidad no implica automáticamente la extinción del contrato de trabajo. La normativa contempla que la persona trabajadora pueda manifestar su voluntad de mantener la relación laboral y que la empresa valore posibles ajustes razonables o la existencia de un puesto vacante compatible con sus capacidades. "Es importante conocer estos derechos antes de dar por hecho que una incapacidad permanente supone necesariamente perder el empleo. Cada situación debe estudiarse de manera individual", recuerda Orta. Los familiares también tienen derechos laborales.
Las consecuencias de un accidente grave no afectan únicamente a quien lo sufre. En muchas ocasiones, los familiares necesitan ausentarse de su trabajo para acompañar a la persona hospitalizada, atenderla o colaborar en sus cuidados. El Estatuto de los Trabajadores reconoce, en los supuestos legalmente previstos, un permiso retribuido de cinco días por accidente o enfermedad graves, hospitalización o determinadas intervenciones quirúrgicas que requieran reposo domiciliario. También existe un permiso por motivos familiares urgentes de fuerza mayor que requieren la presencia inmediata del trabajador, retribuido hasta el equivalente a cuatro días al año, conforme a las condiciones legales. Para acceder a estos permisos es necesario comunicar la situación a la empresa y aportar la justificación correspondiente.
En los casos más graves, cuando el accidente provoca el fallecimiento de la víctima, sus familiares pueden tener derecho a prestaciones como pensiones de viudedad, orfandad, prestaciones en favor de familiares o auxilio por defunción. En determinadas circunstancias también pueden existir indemnizaciones adicionales. El reconocimiento de estas ayudas dependerá de los requisitos establecidos para cada prestación.
¿Qué documentación conviene conservar?
Aunque las circunstancias de un accidente grave pueden resultar especialmente difíciles de gestionar, conservar la documentación adecuada puede facilitar los trámites posteriores. Entre los documentos más relevantes se encuentran los informes médicos, los justificantes de hospitalización, las comunicaciones con la empresa, las nóminas, los datos de cotización y las resoluciones relacionadas con la baja laboral. También es recomendable guardar los atestados policiales, los datos de posibles testigos y la documentación de las aseguradoras cuando corresponda. Si el accidente se produjo durante un desplazamiento profesional, pueden resultar útiles las reservas, las órdenes de trabajo y cualquier prueba que acredite el motivo del viaje. Orta recomienda que las familias busquen asesoramiento cuando tengan dudas sobre las prestaciones o los procedimientos que deben seguir. "En situaciones tan delicadas, lo primero es la recuperación de la persona afectada y el bienestar de su familia. Pero también es importante que conozcan sus derechos y sepan dónde acudir para solicitar las ayudas que puedan corresponderles", concluye.