El Índice de Precios de Consumo en Catalunya subió hasta el 4,5% en septiembre respecto a un año antes, cinco décimas por encima de los datos de agosto, que se situaban en el 4%. Así lo recogen los datos publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística. Esta aceleración indica que las presiones inflacionistas continúan ganando terreno en Catalunya y que la tendencia a la moderación que se había observado en meses anteriores se ha roto.
Septiembre, un mes tradicionalmente marcado por el retorno a la actividad después del verano, ha sido testigo de un repunte generalizado de los precios en la mayoría de sectores. En el conjunto del Estado, el IPC interanual se situó en el 4,9%, seis décimas más que el mes anterior. La tasa anual de la inflación subyacente, que excluye los alimentos frescos y la energía, aumentó dos décimas, hasta el 3,1%, respecto al octavo mes del año. Este dato es especialmente relevante porque refleja que el encarecimiento no se limita a los componentes más volátiles, sino que afecta también al núcleo más estable de la cesta de precios.
La tasa catalana se situó por debajo de la media del Estado, que llegó al 4,9%. Esta diferencia de cuatro décimas indica que el encarecimiento de los precios en Catalunya ha sido ligeramente menos intenso que en el conjunto de España, aunque la tendencia al alza es compartida. Los territorios que registraron los incrementos más elevados fueron Castilla-La Mancha y Galicia, con un 5,5% cada una, seguidas de Cantabria y Castilla y León, con un 5,4%. Estos datos muestran que el repunte inflacionista tiene un alcance generalizado y que afecta a territorios con características económicas muy diversas.
Los ámbitos que más han subido
Los precios que más crecieron en Catalunya respecto al mismo mes de un año antes fueron los del transporte, con un 8,1%. Este incremento refleja el encarecimiento de los carburantes y de los servicios de movilidad, que han sido especialmente afectados por la evolución del precio del petróleo y por las tensiones geopolíticas internacionales. Los precios de restaurantes y alojamiento subieron un 6,3%, un incremento que se explica por el aumento de los costes laborales y energéticos en el sector de la hostelería, así como por la fortaleza de la demanda turística. Los precios de la vivienda crecieron un 5,3%, reflejando el encarecimiento de los alquileres y de los costes asociados al hogar. Este es uno de los ámbitos que más presión ejerce sobre las economías domésticas, especialmente para los hogares con menos recursos.
Los seguros y servicios financieros subieron un 4,1%, mientras que la información y las comunicaciones lo hicieron un 3,8%. El cuidado personal y otros servicios registraron un incremento del 3%. En cambio, crecieron de manera limitada los precios de las bebidas alcohólicas y el tabaco, con un 2,4%; los de ocio, deporte y cultura, con un 2,1%; los del hogar, con un 1,2%; los de alimentos y bebidas no alcohólicas, con un 1,1%; los de sanidad, con un 1%, y los de educación, con un 0,5%. Los precios del vestido y el calzado fueron los únicos que bajaron, con un descenso del 10,3%.
Esta bajada responde, en buena parte, al efecto de las rebajas y a la competencia del comercio electrónico, que continúa presionando los márgenes del comercio tradicional. Por demarcaciones, la variación interanual del IPC se situó en el 5,5% en Girona, el 5,1% en Lleida, el 5% en Tarragona y el 4,3% en Barcelona. Estas diferencias reflejan las particularidades económicas de cada demarcación y el peso desigual de sectores como el turismo, la agricultura o la industria. Respecto al mes anterior, los precios subieron un 0,4% en Lleida, un 0,3% en Girona y un 0,1% en Tarragona, mientras que se mantuvieron planos en Barcelona. La moderación mensual de Barcelona contrasta con la evolución interanual, que continúa siendo la más baja de las cuatro provincias catalanas.