El precio de la energía siempre se resiente de los conflictos geopolíticos. Se disparó con la guerra de Ucrania y, más recientemente, con la de Irán, que comportó el cierre del estrecho de Ormuz. Ahora, a diferencia de hace cuatro años, ha habido una energía mucho más afectada que el resto, los carburantes, y el impacto de su encarecimiento se nota en toda la cadena de valor económica. Pero la situación competitiva en el sector, la legislación y la fiscalidad no ayudan a que el precio se modere.
Para hablar de todo ello, ON ECONOMIA celebra una nueva edición de FOCUS ON, los debates sobre la empresa y la economía catalana, el martes 3 de noviembre con el título El mercado de los hidrocarburos: competencia, fiscalidad y precios. Participarán Javier Alonso, CEO de Hatta Energy, Salvador Sedó, director de Desarrollo Sostenible de Foment del Treball, Albert Campabadal, presidente de la Agrupación Catalana de Asociaciones de Estaciones de Servicio, Carlos Folchi, presidente de Fenadismer y de la Asociación General de Autónomos Pymes Transportistas de Catalunya, y Luis Rosón, abogado fiscalista e inspector de Hacienda en excedencia.
La subida de los carburantes se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de los conductores catalanes y españoles, que ven cómo, a pesar de los planes de ayudas, el gasóleo continúa próximo a los dos euros el litro. Esto afecta a cualquiera que coge un coche, pero especialmente a los transportistas, por ello oiremos su voz, y al final a toda la ciudadanía, porque empuja la inflación al alza.
El mercado de los hidrocarburos es complejo y los últimos cambios legislativos no satisfacen a buena parte del sector. Para poner fin al fraude del IVA, el Gobierno ha creado la figura del operador confiable, pero a la hora de la verdad, solo las grandes petroleras la han obtenido. Esto implica que operadores independientes, como Hatta Energy, el más importante, no tienen las mismas ventajas fiscales que las grandes del sector. Su CEO nos lo explicará.
Para las estaciones de servicio pequeñas, no tener operadores independientes que puedan competir en buenas condiciones y suministrarles gasolina a buen precio les merma competitividad y no les permite vender a los mejores precios manteniendo márgenes. Y al final de la cadena, los consumidores acaban pagando los carburantes un poco más caros.
