La demarcación de Lleida cuenta actualmente con 280 empresas dedicadas al turismo activo y a los deportes de aventura. Este sector, que incluye actividades como el rafting, el descenso de barrancos, el piragüismo, el kayak, el senderismo, la bicicleta de montaña, las vías ferratas, el parapente, el globo y el ultraligero, se ha consolidado como uno de los principales atractivos turísticos del territorio, aprovechando el entorno natural privilegiado del Pirineo leridano.

Según un estudio impulsado por la Universitat de Lleida y la Diputació de Lleida, de las 280 empresas, el Pallars Sobirà es la comarca que lidera el ranking de negocio del turismo activo con 64 empresas. Por municipios, Sort ocupa la segunda posición con 16 empresas, mientras que Rialp y la Guingueta d'Àneu tienen 8 empresas cada una, situándose en la octava y novena posición respectivamente. Esta concentración de oferta en determinados municipios refleja la importancia del sector para la economía local.

El informe indica que el año pasado, los deportes de aventura generaron un impacto económico de 114 millones de euros en toda la demarcación. De esta cifra, 34 millones corresponden a la actividad misma, mientras que el resto procede del alojamiento y la restauración, sectores que se benefician indirectamente de la afluencia de turistas.

Este dato confirma que el turismo activo es uno de los motores económicos de la zona. El sector generó más de 1.857 puestos de trabajo, de los cuales 942 fueron trabajadores a jornada completa, 349 fueron contratados a jornada parcial y 566 trabajaron como autónomos. Esta distribución refleja la diversidad de perfiles laborales que conviven en una actividad que combina empleo estable con trabajos temporales y por cuenta propia. La presencia de autónomos y trabajadores a jornada parcial indica la flexibilidad del sector para adaptarse a las fluctuaciones de la demanda.

El gasto medio por persona y día se sitúa en 154 euros, de los cuales 57 euros se destinan a la actividad de aventura y 97 euros al alojamiento, comidas y otros servicios. Esta cifra pone de manifiesto el efecto multiplicador del turismo activo sobre la economía local, ya que más del 60% del gasto se concentra en sectores auxiliares como la hostelería y la restauración, que se benefician directamente de la llegada de visitantes.

En cuanto al origen de los usuarios, el 44% de los clientes de deportes de aventura en la demarcación de Lleida son catalanes. El porcentaje de clientes procedentes del resto del Estado llega al 15%, mientras que la cifra restante corresponde al turismo europeo. Esta composición confirma el atractivo del territorio para los visitantes nacionales e internacionales. El sector recibe turistas de diversas zonas del Estado y de países europeos, que buscan experiencias en un entorno natural poco frecuentado.

El Campeonato del Mundo de Piragüismo de Aguas Bravas, en el horizonte

De cara al futuro más próximo, el sector del rafting tiene señalada en el calendario la fecha del 14 de junio del próximo año, cuando empieza el Campeonato del Mundo de Piragüismo de Aguas Bravas. Esta competición, que se celebrará en la capital del Pallars Sobirà, supone una oportunidad para dar visibilidad internacional al territorio y atraer visitantes y profesionales del sector de todo el mundo. Para esta competición se ha programado una inversión de 2,5 millones de euros, que se repartirá entre actuaciones a orillas del río y la rehabilitación de equipamientos para acoger a los participantes y los espectadores que se espera que asistan.

La preparación de las instalaciones incluye la mejora de accesos, la creación de zonas de observación y la adecuación de servicios para los visitantes. Esta inversión debe contribuir a consolidar la demarcación de Lleida como referente internacional en deportes de aventura. El evento, que se celebrará en el verano de 2027, debe permitir mostrar las posibilidades del territorio para la práctica de deportes náuticos y generar un retorno promocional importante para la zona. La inversión en infraestructuras no solo servirá para la competición, sino que también debe quedar como herencia para el futuro, mejorando los equipamientos existentes a lo largo del río y permitiendo la realización de nuevos eventos en los próximos años.