La nuda propiedad es tendencia en España. Este mercado se consolida como uno de los segmentos más sólidos del sector inmobiliario después de registrar un crecimiento acumulado cercano al 46% entre 2022 y 2025. Este comportamiento no solo refleja la madurez del producto, sino también la capacidad de adaptación a diferentes ciclos económicos.
Según el consultor inmobiliario Eduardo Molet, “la nuda propiedad ha pasado en solo unos años de ser una alternativa desconocida a convertirse en un pilar dentro de la planificación financiera de muchos propietarios”, en declaraciones a ON ECONOMÍA.
Ajustes controlados de mercado
El análisis detallado de los últimos ejercicios de Eduardo Molet, uno de los grandes expertos en este activo inmobiliario, muestra una evolución especialmente significativa: en 2022, por encima del 24%, en 2023 superó el 12%, en 2024 se registró un crecimiento por debajo del 1%, y en 2025. En definitiva, el crecimiento acumulado entre 2022 y 2025 supera el 45%, con una media anual que roza el 10%. Este recorrido evidencia que, a pesar de una ligera corrección en 2024, la tendencia de fondo sigue siendo claramente alcista. "Lo más importante no es solo cuándo crece, sino cómo crece. Y aquí vemos un mercado que, después de una expansión muy fuerte, se estabiliza y vuelve a crecer de manera más sana", explica Eduardo Molet.
El ligero ajuste del 1% registrado en 2024 responde a una fase natural de estabilización después de dos años de fuertes subidas. "Era una pausa necesaria. El mercado tenía que absorber el crecimiento anterior. Y lo hizo sin caídas bruscas, lo que es una señal muy positiva", señala Molet. Factores como la prudencia inversora, los elevados tipos de interés y una saturación temporal de oferta explican este comportamiento. "En 2025 hemos entrado en una fase de consolidación, lo que muestra un mercado más maduro. Ya no estamos en una fase explosiva, sino estructural. Esto es lo que convierte la nuda propiedad en un activo fiable", afirma Eduardo Molet.
Una incertidumbre favorable
El contexto geopolítico, marcado por el conflicto en Irán y una previsible subida de los tipos de interés, introduce un nuevo catalizador para el mercado en 2026. "En momentos de incertidumbre, el propietario busca seguridad. Quiere liquidez, pero sin renunciar a su casa. Y la nuda propiedad ofrece exactamente eso". Este escenario podría provocar un incremento de operaciones, especialmente entre propietarios séniors que quieren reforzar su liquidez. El auge de la nuda propiedad se apoya en tendencias profundas, como son el envejecimiento de la población, la necesidad de complementar pensiones, un cambio cultural alrededor de la vivienda y una mayor profesionalización del inversor. "Vemos cómo la vivienda pasa de ser un activo estático a convertirse en una herramienta financiera al servicio del propietario", destaca Eduardo Molet.
El encarecimiento de la vivienda de segunda mano, especialmente en Madrid, refuerza el atractivo de este modelo. Con subidas de precios de entre el 6% y el 8% anual, la escasez de oferta y la demanda internacional creciente, la nuda propiedad se posiciona como una alternativa clara. "El inversor accede con descuentos del 30% al 50%, y el propietario obtiene liquidez inmediata. Es una fórmula cada vez más lógica en el contexto actual", señala Molet. Así pues, los datos confirman que la nuda propiedad ha dejado atrás la fase inicial para convertirse en un activo estratégico: crecimiento acumulado cercano al 46% en cuatro años, una media anual cercana al 10%, alta resiliencia incluso en fases de ajuste, y refuerzo en contextos de incertidumbre.
