La última edición del Barómetro del Alquiler, correspondiente al tercer trimestre y elaborada por el Observatori del Lloguer, dibuja un escenario en el que la oferta continúa reduciéndose año tras año. En concreto, se prevé que al cierre de este año 2026 se pierdan 7.705 inmuebles, una contracción del 2,27% que dejará el total de pisos disponibles en 676.215. Aunque esta caída es menos abrupta que la de 2025, cuando el stock retrocedió un 4,7%, los autores del estudio insisten en que la disponibilidad todavía no ha alcanzado ningún punto de estabilización y que el desequilibrio entre oferta y demanda, lejos de amortiguarse, se mantiene bien vivo.

Uno de los indicadores que mejor refleja la tensión del mercado es el número de personas interesadas por cada vivienda durante sus primeros diez días de exposición. Durante el tercer trimestre, la media estatal se situó en 133 contactos por inmueble, un dato que, si bien representa una moderación respecto a los 143 del trimestre anterior, continúa por encima de los 135 registrados al cierre del año pasado. Estas cifras, comparadas con los quince contactos que el informe considera propios de un mercado en equilibrio, ponen de manifiesto hasta qué punto la competencia para acceder a un piso de alquiler se ha desbocado en buena parte del territorio.

Por zonas, la provincia de Barcelona encabeza con claridad la presión de la demanda, con 401 personas interesadas por cada vivienda, una cifra que casi triplica la media estatal. Le siguen Bizkaia, con 179; las Illes Balears, con 159; Álava, con 157; Gipuzkoa, con 142; Zaragoza, con 133; Madrid, con 120; Tarragona, con 115; Santa Cruz de Tenerife, con 111; Las Palmas, con 109; Girona, con 104, y Málaga, con 101. Todas estas provincias superan el centenar de contactos y se encuentran muy alejadas del umbral que los expertos asocian a un mercado sano.

Un mapa con dos velocidades

Por debajo de este grupo líder, la presión sigue siendo elevada, pero con matices. Valencia registra 97 interesados, por debajo de los 138 del trimestre anterior, mientras que A Coruña presenta 85, Sevilla se sitúa en 76, Lleida en 61, Navarra en 53 y Alicante en 50. También llama la atención el caso de las provincias limítrofes con Madrid, como Guadalajara, con 77 contactos, y Toledo, con 76, que han experimentado un descenso respecto a los 93 y 90 del periodo previo. Según el Observatorio, esta evolución podría estar relacionada con la deslocalización o con la búsqueda de alternativas residenciales por parte de personas que ya no pueden asumir los costes de las zonas más tensionadas.

En un escalón inferior, la demanda se mueve entre los 25 y los 50 interesados en territorios como Murcia, con 45; Huelva, con 43; Cádiz, con 41; Castellón, con 38; Valladolid, con 36; Ceuta, con 35; Asturias, con 34; Burgos, con 33, y Melilla, con 26. Finalmente, el resto de provincias muestran niveles que el estudio califica de normales, con Salamanca, Albacete y Pontevedra alrededor de 23 o 24 contactos, y con las cifras más bajas en Ourense, Cáceres y Ávila, que se sitúan en torno a los 14. Este abanico tan amplio evidencia que la presión no se reparte de manera uniforme y que las realidades del alquiler divergen enormemente según el punto del mapa que se mire.

En cuanto a los precios, el alquiler medio en el Estado se situó en 1.214 euros durante el tercer trimestre. Esta cantidad supone un incremento ligero, de casi el 0,25%, respecto a los 1.211 euros del trimestre anterior, y un aumento del 2,27% en comparación con los 1.187 euros con los que cerró el 2025. Se trata, por tanto, de una subida contenida en términos porcentuales, pero que se añade a una secuencia de incrementos que ya acumula varios ejercicios y que sigue erosionando la capacidad económica de los hogares inquilinos.

Un alquiler pesado

Las provincias con las rentas medias más altas continúan concentrándose en los grandes polos turísticos y económicos. Baleares lidera la clasificación con 1.681 euros, seguida de Barcelona, con 1.641, y Madrid, con 1.639. A continuación aparecen Gipuzkoa, con 1.481 euros; Málaga, con 1.316; Bizkaia, con 1.308; Santa Cruz de Tenerife, con 1.240; Las Palmas, con 1.183; València, con 1.171; Alicante, con 1.039; Araba, con 1.034, y Navarra, con 1.027. En estos territorios, el peso del alquiler sobre el presupuesto familiar se convierte en un obstáculo difícil de salvar para amplios sectores de la población.

En el extremo opuesto, solo catorce provincias presentan un precio medio por debajo de los 700 euros mensuales. Entre ellas se encuentran Almería, con 690 euros; León, con 676; Palencia, con 675; Ourense, con 653; Cuenca, con 648; Lugo, con 646; Ávila, con 644; Huesca, con 638; Cáceres, con 609; Badajoz, con 610; Ciudad Real, con 602; Zamora, con 602; Jaén, con 595, y Teruel, que registra la cifra más baja de todo el Estado con 564 euros. Estos datos recuerdan que el problema del alquiler no afecta de la misma manera a todos los territorios, a pesar de que la tendencia general continúa siendo la de un encarecimiento sostenido.