La licitación pública de obras en Catalunya ha crecido solo un 1,9% durante los nueve primeros meses de 2026, hasta los 2.860,5 millones de euros, según el último informe de la Cambra de Contractistes d’Obres de Catalunya (CCOC). El estancamiento de la Administración central, que apenas incrementó un 0,2% su actividad licitadora, ha limitado el avance del conjunto de las administraciones públicas.
Entre enero y septiembre, el Estado licitó obras por valor de 462,2 millones de euros. La situación fue especialmente negativa durante el tercer trimestre, cuando la licitación estatal cayó un 64,3%, hasta los 86,4 millones. La Cambra destaca la reducida actividad de la Dirección General de Carreteras, que en los nueve primeros meses del año solo licitó 9,7 millones de euros en obras en Catalunya.
En cambio, la Generalitat incrementó la licitación un 13,8%, hasta los 973,2 millones de euros. Este aumento está estrechamente vinculado a la licitación de la variante de les Preses y de Olot, dividida en cuatro lotes y con un presupuesto conjunto de 367,5 millones. Esta actuación concentró aproximadamente el 67% de toda la licitación de la Generalitat durante el tercer trimestre. La CCOC valora positivamente el impulso de estas infraestructuras, pero reclama una programación continuada de nuevos proyectos para consolidar el crecimiento.
Por su parte, la administración local mantuvo el liderazgo en volumen de licitación, con 1.326,9 millones de euros, el 46,4% del total, y un incremento interanual del 3,8%.
Más allá del volumen de inversión, la Cambra alerta de la baja concurrencia en los concursos públicos. Durante los nueve primeros meses del año, el 42% de las obras recibieron solo una o dos ofertas: el 21% tuvieron un único licitador y otro 21%, solo dos. Aunque el porcentaje mejora ligeramente respecto del 45% registrado en 2025, la competencia continúa siendo reducida.
Además, 259 obras quedaron desiertas, con un presupuesto conjunto de 100,7 millones de euros, según los datos provisionales disponibles hasta septiembre. Uno de los casos más significativos es el de dos naves logísticas en la ZAL Port-Hub Aéreo de Barcelona. Después de que el primer concurso, con un presupuesto de 23,7 millones, quedara desierto, el proyecto se volvió a licitar por 28,1 millones, casi un 20% más.
Esta situación coincide con un incremento del 8,3% interanual de los costes de construcción, según los datos del Ministerio correspondientes a agosto. Por este motivo, la CCOC reclama actualizar los presupuestos de licitación, establecer mecanismos efectivos de revisión de precios e introducir más flexibilidad contractual para favorecer la participación de las empresas y reducir los concursos desiertos.
“No basta con anunciar planes de inversión: hay que transformarlos en obras”, afirma en un comunicado el presidente de la Cambra, Lluís Moreno, que considera imprescindible disponer de presupuestos actualizados para que las actuaciones se puedan ejecutar.
La edificación también se estanca
Por tipologías, la obra civil concentró el 55% de la licitación, con 1.571,7 millones de euros, mientras que la edificación sumó 1.288,8 millones, con un incremento de solo el 0,6%. Territorialmente, Barcelona acaparó el 61% del total y Girona, el 20%, impulsada principalmente por las obras de la variante de Les Preses y de Olot.
El informe también constata la pérdida de peso de los fondos europeos Next Generation EU, que solo representaron el 3,7% de la licitación de obras acumulada hasta septiembre. La Cambra considera necesario reforzar los mecanismos ordinarios de financiación para garantizar la continuidad de la inversión pública.
En cuanto a los servicios vinculados a la construcción, la licitación cayó un 42,7% entre enero y septiembre, hasta los 1.676,4 millones de euros, principalmente por la concentración de grandes contratos plurianuales durante los primeros meses de 2025. Sin embargo, durante el tercer trimestre creció un 119%, hasta los 657,5 millones, impulsada por los contratos de mantenimiento y conservación de infraestructuras.
La CCOC insiste en que los planes de inversión de las administraciones se deben traducir en una licitación sostenida y en la ejecución efectiva de las infraestructuras pendientes, para empezar a reducir el déficit acumulado de inversión en Catalunya.
