El Ibex-35 ha finalizado la semana con un descenso del 1,74%, hasta situarse en los 18.989,80 puntos. Este retroceso se ha producido a consecuencia del encarecimiento del crudo, que se sitúa al límite de los 117 dólares, y del repunte de la prima de riesgo de Francia, que ha llegado a máximos de los últimos quince años a causa de las tensiones en el país. Estos dos factores han condicionado el comportamiento del principal índice bursátil español a lo largo de los últimos días y han acabado imponiéndose a pesar de la recuperación registrada en la sesión del viernes. La evolución del precio del petróleo tiene una incidencia directa sobre numerosos sectores de la economía, dado que encarece los costes de producción y de transporte y puede acabar trasladándose a los precios finales.

En cuanto a la prima de riesgo francesa, su repunte refleja la percepción de riesgo que los inversores otorgan a la deuda pública de este país en un contexto de tensiones políticas e institucionales. Ambos elementos contribuyen a generar un clima de prudencia en los mercados europeos que se ha traducido en ventas durante buena parte de la semana. Hay que tener presente que la prima de riesgo es un indicador que mide el sobrecoste que debe pagar un Estado para financiarse respecto a la deuda alemana, considerada de referencia, y por lo tanto su aumento indica que los inversores exigen una compensación mayor por prestar dinero a Francia.

A pesar de este recorte acumulado durante la semana, el Ibex-35 ha cerrado la sesión del viernes con una subida del 0,40%, impulsado principalmente por Repsol, que ha avanzado un 4,25%. Esta recuperación parcial indica que, a pesar del balance negativo semanal, el mercado español ha encontrado apoyo en algunos valores concretos que han permitido cerrar la última jornada en terreno positivo. El impulso de Repsol se explica, en buena parte, por su vinculación con el sector energético y por el efecto que el encarecimiento del crudo puede tener sobre los resultados de las compañías petroleras, que ven incrementar el valor de sus reservas y de sus productos en el mercado.

Los valores más destacados de la jornada

Los valores más alcistas de este viernes han sido Repsol, con una subida del 4,25%; Endesa, con un 2,08%; Rovi, con un 1,18%; Naturgy, con un 1,11%, y Acerinox, con un 1,03%. En cambio, Indra ha encabezado los descensos, con una caída del 3,51%, seguida de IAG, con un 3,12%; Solaria, con un 2,35%; Telefónica, con un 1,73%, y ArcelorMittal, con un 1,11%. La composición de estas listas muestra una jornada en la que los valores energéticos y algunos industriales han sacado adelante el índice, mientras que las compañías tecnológicas, turísticas y de telecomunicaciones se han quedado atrás.

La presencia de Endesa y Naturgy entre los valores más alcistas se enmarca en el mismo contexto de encarecimiento de la energía, que favorece a las compañías eléctricas y gasistas. En cuanto a las caídas, la de Indra y la de Telefónica resultan especialmente significativas por tratarse de dos de las compañías con más peso en el mercado español y con participación pública a través de la SEPI. IAG, por su parte, acostumbra a verse afectada por la evolución del precio del combustible, dado que el encarecimiento del crudo incrementa los costes operativos de las aerolíneas.

El resto de los principales parqués europeos ha cerrado la jornada con resultados dispares. El índice británico FTSE 100 ha perdido un 0,51%, el francés Cac 40 un 0,36% y el alemán Dax un 0,75%. En cambio, el italiano FTSE MIB ha subido un 0,36%, mientras que el Euro Stoxx 50 ha cedido un 0,31%. Esta diversidad de resultados refleja que las tensiones no han afectado de la misma manera a todos los mercados, y que algunos índices han conseguido mantenerse en positivo a pesar del contexto general de prudencia. El caso francés es especialmente relevante, porque la prima de riesgo del país ha sido uno de los elementos que más ha condicionado la semana, y esto se ha reflejado en el comportamiento de su índice de referencia.

En el mercado de divisas, el euro se ha depreciado un 0,15% en su cruce con el dólar, hasta negociarse a un tipo de cambio de 1,1199 dólares. Este movimiento de la divisa europea se enmarca en el contexto de tensiones en los mercados y puede tener efectos sobre las empresas exportadoras y sobre el coste de las importaciones, especialmente en un momento en que el encarecimiento del crudo ya presiona los precios energéticos. La depreciación del euro respecto al dólar encarece las compras de productos denominados en la divisa estadounidense, como el petróleo, y a la vez favorece las ventas al exterior de las compañías europeas.