La Bolsa de Madrid ha vivido este martes una sesión de pérdidas contenidas. El Ibex-35 ha cerrado con una caída del 0,4%, un descenso que, a pesar de ser negativo, ha permitido al selectivo mantenerse por encima de la cifra psicológica de los 19.500 puntos. En concreto, el índice estatal se ha situado en los 19.517 puntos al final de la jornada. El factor que ha condicionado el comportamiento del mercado ha sido, una vez más, el conflicto en Oriente Próximo. La falta de una resolución a corto plazo continúa tensionando los mercados internacionales y mantiene los precios del crudo en un nivel elevado, alrededor de los 105 dólares por barril. Esta circunstancia afecta de manera directa a las empresas energéticas y de transporte, y genera incertidumbre en el conjunto de los parqués europeos.
Dentro del selectivo español, el comportamiento de los valores ha sido claramente desigual. Los incrementos más elevados se han visto en Solaria, que ha avanzado un 1,07%, seguida de Naturgy, con un 0,83%; Iberdrola, con un 0,74%; Amadeus, con un 0,54%, y Unicaja, con un 0,23%. Estas cinco compañías han sido las únicas que han conseguido cerrar la sesión en terreno positivo entre los principales valores del índice. En el lado opuesto, Repsol ha encabezado los descensos con una caída del 4,76%, la más pronunciada de la jornada. La petrolera ha sido la más perjudicada por la evolución del conflicto y por las expectativas sobre el precio del crudo. Detrás de ella se han situado Cellnex, que ha retrocedido un 3,04%; Grifols, con un 2,85%; Indra, con un 2,43%, y ArcelorMittal, con un 2,38%. Estas cinco compañías han concentrado las pérdidas más importantes del selectivo. La diferencia entre los valores ganadores y los perdedores refleja la diversidad de sectores representados en el Ibex-35 y cómo cada uno responde a las mismas condiciones de mercado. Mientras las utilities y las empresas vinculadas a las energías renovables han aguantado el tipo, las compañías más expuestas al ciclo económico y a los precios de las materias primas han sufrido con más intensidad.
Los parqués europeos, sin dirección clara
El comportamiento de los principales parqués europeos ha sido mixto, sin una tendencia común que permita hablar de un movimiento coordinado. El DAX 30 alemán ha subido un 0,1%, y el Mib italiano ha avanzado un 0,09%, ambos en terreno positivo pero con incrementos muy moderados. En cambio, el FTSE 100 británico ha corregido un 0,45%, y el CAC 40 francés ha retrocedido un 0,53%, en línea con el tono negativo que ha dominado buena parte de la sesión. Esta divergencia entre los índices europeos responde a las diferentes composiciones sectoriales de cada mercado y al grado de exposición de cada economía al conflicto internacional y a los precios de la energía. Los parqués que concentran más empresas industriales y de materias primas han sido los que han acusado más las pérdidas, mientras que los que tienen un peso mayor de compañías financieras o de servicios han resistido mejor.
La sesión de este martes no se puede entender sin el contexto internacional. El conflicto en Oriente Próximo continúa sin una salida clara a corto plazo, y esto genera una incertidumbre que se traslada directamente a los mercados financieros. Los inversores operan con cautela, pendientes de cualquier señal que pueda indicar una escalada o una distensión. El precio del crudo, que se mantiene alrededor de los 105 dólares por barril, es el indicador que mejor recoge esta tensión. Un barril caro encarece los costes de producción y transporte, presiona los márgenes de muchas empresas y alimenta las expectativas de inflación. Esta combinación de factores explica por qué los mercados se mueven con tanta sensibilidad ante cualquier noticia relacionada con el conflicto.