Foro Nuclear, la asociación que agrupa los intereses del sector nuclear en el Estado, ha recibido con entusiasmo el informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear sobre la renovación de la autorización de explotación de la central de Almaraz hasta 2030. Para la entidad, el dictamen del regulador, que describe como "riguroso e independiente", debe ser un elemento "esencial" en la decisión que ahora debe tomar el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La organización defiende que el veredicto del CSN no debería ser objeto de debate político, sino que debe asumirse como un aval técnico que acredita la seguridad de la instalación. Para reforzar su posición, Foro Nuclear ha recordado que el año pasado Almaraz revalidó la máxima calificación otorgada por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares.
Esta distinción se convierte para el sector en un argumento de peso para contrarrestar las críticas de quienes cuestionan la seguridad de una planta que ya ha superado las cuatro décadas de funcionamiento. La patronal defiende que la continuidad de Almaraz en los próximos años no solo es técnicamente viable, sino que también resulta estratégica para el conjunto del sistema eléctrico. En su opinión, la central seguirá contribuyendo a reforzar la seguridad de suministro, la estabilidad de la red y el cumplimiento de los objetivos climáticos del país, tres objetivos que a menudo se presentan como contradictorios, pero que, en el caso de la nuclear, convergen en una única fuente de energía. "Su producción eléctrica firme, gestionable y libre de emisiones resulta especialmente relevante en un contexto de creciente electrificación, de mayor integración de energías renovables y ante la necesidad de autonomía energética", ha defendido el comunicado de la entidad.
Almaraz como activo estratégico y social
Más allá de los argumentos estrictamente energéticos, Foro Nuclear ha querido poner el acento en la dimensión social y territorial de la central. La asociación confía en que la decisión final reconozca el valor estratégico, social y territorial de la instalación, que describe como una infraestructura segura y fiable que aporta estabilidad, competitividad y descarbonización, a la vez que sostiene puestos de trabajo de calidad, actividad económica y cohesión territorial en Extremadura. Esta defensa del papel de la central como motor económico de una región que sufre déficits de inversión y despoblación busca sumar aliados en un debate que a menudo se plantea en términos exclusivamente ambientales. La asociación ha insistido en que alargar la vida de Almaraz estaría alineado con las recomendaciones de la Comisión Europea y con la tendencia que están siguiendo países como el Reino Unido, Bélgica, los Países Bajos, Suecia, Finlandia, Francia, Suiza y Estados Unidos, donde centrales equivalentes, como North Anna, disponen de licencia para operar durante 80 años.
Esta comparación con los mercados internacionales más avanzados busca situar la decisión española en el contexto de una tendencia global que apuesta por alargar la vida de las nucleares. Con el informe del CSN ya sobre la mesa y el sector movilizado, la pelota está ahora en el tejado del Ministerio para la Transición Ecológica, que deberá tomar una decisión en la que los factores técnicos convivirán con los políticos, los económicos y los sociales. Foro Nuclear ha dejado claro que no piensa desaprovechar la ocasión para presionar, y lo hace blandiendo el aval del regulador, los premios internacionales y el ejemplo de los países de nuestro entorno. Ahora falta ver si esta ofensiva retórica consigue convencer a un Gobierno que, hasta ahora, había marcado un calendario de cierre que la guerra en Ucrania y la crisis energética han puesto en cuestión.
