La economía catalana mantiene un ritmo de crecimiento sólido y superior al del conjunto de España y de la zona euro. El PIB de Catalunya creció un 3,0% interanual en el segundo trimestre de 2026, frente al 2,6% de España y del 1,2% de la zona euro. Este indicador es favorable y muestra una cierta fortaleza de la economía catalana, pero Foment alerta de que el crecimiento debe traducirse en una capacidad más elevada de generar valor, invertir y mejorar la productividad.
La patronal ha avisado este viernes de que —según los datos de su Informe de Coyuntura— el crecimiento que experimenta la economía catalana y española se basa en el consumo interno que "tiene pies de barro", ha expuesto el director de Economía de Foment, Salvador Guillermo. Todo indica, ha añadido, que el crecimiento "muestra señales de preocupación porque proviene mayoritariamente del consumo de los hogares y público".
En el caso de las familias, una parte de este incremento se fundamenta en un "fuerte crecimiento del crédito" al consumo, que fue de un 12% en el segundo trimestre. Estas operaciones van destinadas a bienes como pueden ser coches, ordenadores, móviles o cualquier tipo de consumo que no sea vivienda. "Una parte del consumo está sustentada en crédito, no tiene una característica de permanencia, no son elementos permanentes en el crecimiento económico", ha dicho Guillermo.
Inversión, talento y fiscalidad
La patronal considera imprescindible aprovechar este dinamismo para reforzar las bases de la competitividad a largo plazo: más inversión productiva, más productividad, infraestructuras, talento, innovación y un entorno regulador y fiscal favorable a la actividad empresarial. Por este motivo, Guillermo ha reclamado medidas para que el avance del PIB se base en una mejora de la productividad.
El representante patronal ha señalado la importancia de dar "más fuerza y potencia" a la economía aumentando la productividad y más en un contexto como el actual, cada vez "más difícil" y en pleno choque energético que puede mermar los márgenes empresariales y afectar posibles decisiones de inversión. En estos momentos, la economía catalana es resiliente, pero sometida a un contexto más exigente por el encarecimiento de la energía, la inflación y unas condiciones de financiación menos favorables.
Mientras la demanda interna se sostiene o crece, la formación bruta de capital disminuye un 0,5% y la inversión en bienes de equipo y otros activos retrocede un 3,8% en el segundo trimestre del año. Aunque un único trimestre no permite definir una tendencia, Foment considera necesario seguir con atención esta evolución. La capacidad de las empresas para ampliar y modernizar su capital productivo es esencial para sostener el crecimiento, incorporar tecnología y competir en los mercados internacionales.
Por otro lado, el director de Estudios y de Economía ha pedido reducir la "complejidad fiscal" en los próximos años y eliminar impuestos como los de patrimonio y sucesiones para mejorar la competitividad. Guillermo ha pedido corregir el incremento del déficit público "desde una mejora del gasto público" y no solo con aumentos impositivos, remarcando que un marco estable y simple "facilita proyectos empresariales a largo plazo".
