Foment del Treball ha recibido con satisfacción la decisión del Ministerio para la Transición Ecológica de renovar la licencia de la central nuclear de Almaraz hasta 2030. La patronal empresarial ha aprovechado el anuncio para reclamar al Gobierno que aplique el mismo criterio a las centrales catalanas de Ascó y Vandellòs. Para la entidad que preside Josep Sánchez Llibre, la política energética no puede basarse en planteamientos ideológicos, sino en criterios técnicos, económicos y de seguridad de suministro. Foment subraya que Catalunya no se puede permitir prescindir de una fuente de energía estable y esencial para la competitividad de su industria.
"No nos podemos permitir prescindir de una energía estable y esencial para la competitividad", afirma la patronal. A su juicio, las nucleares no solo aseguran un suministro eléctrico continuado, sino que también ayudan a contener los precios de la electricidad y reducen la dependencia de combustibles fósiles importados. El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, siempre ha defendido la necesidad de un debate "sereno y objetivo" sobre la transición energética, que tenga en cuenta la realidad industrial y las necesidades del sistema eléctrico. La patronal insiste en la necesidad de incorporar todas las tecnologías disponibles, incluida la nuclear, para garantizar la descarbonización a un coste asumible y asegurar el suministro energético.
El impacto económico del cierre
Según cálculos de Foment, mantener abiertas las centrales nucleares permitiría contener el precio de la electricidad, con un ahorro de casi 8.000 millones de euros anuales para los consumidores. Además, evitaría un aumento de la factura eléctrica del 23% para hogares y pymes y del 35% para la industria, reforzaría la garantía de suministro, reduciría la dependencia del gas y preservaría la actividad y el empleo cualificado. La alternativa al mantenimiento de las nucleares, según la patronal, sería un aumento de las emisiones de CO₂ y unos costes asociados que superarían los 1.300 millones de euros anuales. Foment argumenta que la energía nuclear es una fuente de energía libre de emisiones de CO₂ durante la fase de generación y que, en un contexto de precios elevados del gas y de tensiones geopolíticas, su continuidad es clave para mantener la competitividad de la industria. La patronal advierte que el escenario de cierre de las nucleares podría suponer un aumento de la dependencia del gas natural, con las consiguientes fluctuaciones de precios y la incertidumbre sobre el suministro.
La patronal catalana ha defendido en diversas ocasiones que la energía nuclear debe formar parte de la transición energética. A finales del pasado mes de abril, una delegación de Foment del Treball visitó Bruselas para trasladar a las instituciones europeas la necesidad de compatibilizar la transición energética con la competitividad industrial. En aquel encuentro, la entidad expuso que la nuclear es una energía de bajas emisiones que puede servir de puente hacia un modelo descarbonizado, mientras se despliegan las renovables y se desarrollan las tecnologías de almacenamiento.
Foment ha expresado su preocupación por las implicaciones que podría tener el cierre de las centrales nucleares catalanas en el sistema eléctrico y en la economía. La patronal considera que la decisión sobre el calendario nuclear en Catalunya se debe tomar con la máxima información técnica y teniendo en cuenta las necesidades del sistema eléctrico y de la industria.
La renovación de la licencia de Almaraz, a la que se ha opuesto el Gobierno hasta última hora, abre la puerta a un debate sobre el futuro de la nuclear en el Estado, y Foment quiere que la voz de la industria sea escuchada en este debate, defendiendo que la continuidad de las centrales es clave para la competitividad de la economía catalana y española. La patronal ha reiterado que la decisión de cerrar las centrales nucleares no se debe tomar "a la ligera" y que es necesario evaluar todas las consecuencias, tanto económicas como ambientales, antes de tomar una decisión definitiva.