El panel de expertos de la consultora PwC ha adelantado que la economía española se contraerá en 2026 y el próximo año. Con un repunte de los precios, el alza de los tipos de interés, la falta de trabajadores cualificados y los salarios estancados, el poder adquisitivo de los españoles se resentirá y la demanda interna también descenderá.

Con este escenario, la opinión de los expertos, directivos y empresarios sobre la evolución de la economía española apunta a una desaceleración más pronunciada durante el último trimestre de 2026, un año que se cerrará con un crecimiento de la economía del 2,4% y en el entorno del 2%, en 2027.

La inflación "permanente"

No obstante, los consultados del panel Consenso Económico y Empresarial, correspondiente al cuarto trimestre de 2026, que elabora PwC, no son alarmistas. Pero sí determinan que, en los próximos meses, las incertidumbres sobre la evolución de la economía española son diversas: la evolución de la inflación, los costes de financiación, el consumo y el contexto geopolítico determinarán hasta qué punto esta desaceleración se mantiene bajo control o gana intensidad en los próximos trimestres.

La mayoría de los expertos auguran que el repunte de los precios que está viviendo España "es el inicio de una fase de inflación estructuralmente más alta, que se mantendrá durante un tiempo y que el BCE tendrá dificultades en resolver”. Consideran que puede darse una inflación "permanente" puesto que se dará la coincidencia de un coste elevado de la energía, los alimentos y los servicios. Una situación que advierten será "difícil de reconducir".

Además, si estas subidas no van acompañadas de incrementos en los salarios, más de un tercio de los expertos prevé que "una pérdida del poder adquisitivo, con un posible ajuste del consumo y del ahorro". 

Menos capacidad de ahorro y endeudamiento

Los ciudadanos afrontan el próximo trimestre con un notable pesimismo respecto a su capacidad de ahorro, renta y endeudamiento, según los últimos datos del Consenso económico. Los aspectos más destacados del informe reflejan un giro contractivo en la confianza de los consumidores. Los analistas que preveían un consumo estable caen drásticamente del 65% al 53%. En contrapartida, aquellos que auguran una caída del gasto en los próximos meses casi se duplican, pasando del 24% al 42%.

También vislumbran que el sector de la vivienda acusará el golpe de la desconfianza; prácticamente el 50% de los encuestados prevé una reducción directa en la demanda de inmuebles a corto plazo.