Joan Clos, exdirigente socialista y actual presidente de la Federación Internacional de Profesionales Inmobiliarios (Fiabci), ha estallado este jueves contra la política de vivienda: “Se ha legislado de forma naïf, sin entender cómo funciona realmente el mercado”. Advirtió de que medidas como la regulación de precios o determinadas reservas obligatorias de vivienda protegida “han acabado contrayendo la oferta sin resolver el problema del acceso”.
Constató que “el gran problema no es la demanda, es que faltan viviendas” y apuntó que, en su opinión, la solución pasa por incrementar la edificabilidad y densificar las áreas metropolitanas para aliviar la presión sobre las grandes ciudades. Apuntó que “España se está europeizando en precios y perdiendo la excepcionalidad que históricamente tenía su mercado inmobiliario”.
Estas declaraciones las realizó como presidente del Fiabci, entidad que reúne a los profesionales inmobiliarios, pero a nadie se le escapa que se trata de un destacado exdirigente político que fue alcalde de Barcelona (1997-2006) y ministro de Industria (2006-2008).
Joan Clos realizó estos comentarios durante la séptima edición del Congreso Immosomni, celebrado este jueves en el Hotel Montblanc de Barcelona, que contó también con la participación de Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de Api de Barcelona y de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Catalunya (AIC); José María Alfaro, presidente de la patronal FAI; Gabriela Schneir, directora de Gesmar 2000, la administradora de fincas Montse Bassas o el economista Gonzalo Bernardos.
Durante el debate, los participantes coincidieron en señalar que la vivienda se ha convertido en un asunto excesivamente politizado y reclamaron una interlocución más técnica y menos ideológica.
Montserrat Junyent reivindicó el papel social del agente inmobiliario y pidió romper con algunos estigmas asociados a la profesión: “No somos simples enseñadores de pisos. Gestionamos patrimonio, decisiones vitales y emociones”. Sostuvo que el sector debe hacer autocrítica, pero también mejorar su capacidad de comunicación y reputación pública. “Tenemos que dejar de ser buenos y también parecerlo”, señaló, defendiendo un modelo profesional basado en la empatía, la transparencia y la confianza.
Gonzalo Bernardos alertó de la falta de profesionalización y la baja productividad del sector. “El problema es que cualquiera puede ser agente inmobiliario sin preparación”, señaló, denunciando que una gran parte de los profesionales apenas cierra entre una y tres operaciones anuales, o directamente ninguna.
Por su parte, José María Alfaro afirmó que “la vivienda no puede seguir siendo un arma política permanente” y reclamó “más planificación, más estabilidad y menos cambios normativos constantes”. Alertó de que “la inseguridad jurídica está frenando inversión y reduciendo aún más la oferta disponible”.