El Pla de Lleida fue el territorio de Catalunya con un crecimiento más alto, con un aumento del 3,7%. Así lo recoge el Anuario Económico Comarcal del BBVA 2026. Detrás suyo se situaron las comarcas del área metropolitana de Barcelona, con un 3,1%, y las de Girona, con un 2,9%. A continuación quedaron las comarcas de la Catalunya Central (2,7%), el Camp de Tarragona (2,2%), las comarcas montañosas (2,0%) y las Terres de l'Ebre (1,3%), que registraron el incremento más bajo. En cuanto al conjunto de Catalunya, el PIB creció un 2,7% en 2025, por debajo del 3,9% de 2024, mientras que el VAB avanzó un 3,0%. Con estos resultados, el PIB se sitúa un 10,4% por encima del nivel de 2019 y el VAB, un 11,5% por encima. El informe indica que esta recuperación no se ha producido de manera homogénea en todos los sectores ni territorios.
Los servicios concentran aproximadamente tres cuartas partes de la actividad económica catalana y en 2025 aumentaron su VAB un 3,1%. Dentro de este sector, los servicios privados vinculados más directamente a la actividad productiva avanzaron un 4,7%, por encima de los servicios privados personales (3,0%) y de los servicios colectivos (1,6%). El documento de la entidad bancaria señala que esta evolución consolida un cambio gradual en la estructura productiva catalana. Entre 2019 y 2025, los servicios privados productivos han incrementado su VAB un 25,6%, por encima del aumento registrado por los servicios privados personales (12,4%) y por los servicios colectivos (10,1%). En cuanto a la contribución al crecimiento, en 2019 los servicios productivos aportaban un 23,8% del VAB terciario, y en 2025 esta cifra se había situado en el 25,9%.
La construcción, el sector primario y la industria
La construcción creció un 5,4%, por encima del 4,1% de 2024. El sector primario avanzó un 9,4%, después de los registros negativos de los años anteriores, que el informe atribuye, entre otros factores, a la sequía. La industria moderó su crecimiento hasta el 1,5%, frente al 3,5% de 2024. Las manufacturas avanzaron un 1,7%, mientras que las ramas de energía, agua y reciclaje lo hicieron un 0,5%. Desde el punto de vista de la demanda, el crecimiento de 2025 se apoyó principalmente en la demanda interna, que avanzó un 4,1%, prácticamente al mismo ritmo que en 2024. El consumo privado creció un 3,9%, el consumo público un 3,1% y la inversión se aceleró hasta el 6,0%, un punto más que el año anterior. En particular, la inversión en bienes de equipo y otros activos aumentó un 6,9% y la vinculada a la construcción, un 4,9%. La contribución del sector exterior al crecimiento fue negativa, frente a la aportación positiva de 2024. Las exportaciones de bienes y servicios crecieron un 4,5%, pero el incremento de las importaciones fue superior.
"Queremos ser un socio a largo plazo del tejido empresarial catalán y este anuario refleja nuestro compromiso con Catalunya", afirma José Ballester, director territorial del BBVA. Por su parte, Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona y director del estudio, ha descrito que "entre un 30% y un 45% de los residentes en Catalunya no han nacido en el Estado y esta inmigración viene por razones laborales". En otro ámbito, Oliver considera que el turismo "está agotando la fuerte recuperación posterior a la pandemia".
El liderazgo del Pla de Lleida en 2025 se explica, según el informe, por la recuperación del sector primario, que creció un 13,6%, y por el incremento de la construcción, del 7,6%. Los servicios avanzaron un 3,0%, mientras que la industria lo hizo un 0,9%. En el entorno metropolitano de Barcelona, que registró un crecimiento agregado del 3,1%, el principal motor fueron los servicios, con un aumento del 3,2%. Dentro de estos, los servicios privados más directamente vinculados a la actividad de las empresas crecieron un 4,5%. En las comarcas de Girona, el VAB avanzó un 2,9%, impulsado también por los servicios (3,0%), con un crecimiento de los servicios privados productivos del 5,5%. La industria gerundense aumentó un 2,1%, la construcción un 3,1% y el sector primario un 5,7%.
Las comarcas de la Catalunya Central crecieron un 2,7%. En el Camp de Tarragona, el VAB aumentó un 2,2%. El estancamiento de la industria (0,1%) limitó el crecimiento, a pesar de los progresos de los servicios (2,7%), la construcción (5,3%) y el primario (9,8%). Las comarcas montañosas crecieron un 2,0%. Las Terres de l'Ebre, con un aumento del 1,3%, registraron el incremento más contenido. En este último territorio, la caída de la industria (-1,4%) contrarrestó parcialmente los avances de los servicios (2,8%) y la construcción (5,5%).
El Anuario recoge una elevada diversidad en la evolución de las comarcas. Entre las que registraron crecimientos superiores a la media catalana destacan la Noguera (5,1%), el Solsonès (4,5%), el Alt Penedès (3,8%), el Segrià, el Pla d'Urgell y el Urgell (3,7% cada una), el Barcelonès y el Gironès (3,5%), el Pallars Jussà (3,4%), la Alta Ribagorça y el Baix Penedès (3,3%), el Garraf (3,2%) y el Pla de l'Estany (3,1%). El informe también indica que la recuperación respecto de 2019 sigue siendo desigual. Mientras que el conjunto de Catalunya ha incrementado su VAB un 11,5% desde antes de la pandemia, algunos sectores y territorios todavía no han recuperado completamente los niveles previos a la pandemia.
