El 80% de los economistas catalanes consideran que la gobernanza de las administraciones públicas en Catalunya tiene un impacto negativo sobre el crecimiento económico, mientras que la mitad atribuye esta misma incidencia a la gobernanza de las instituciones en general. Así lo refleja una nueva encuesta del Col·legi d'Economistes de Catalunya. El sondeo evidencia una brecha significativa entre la visión de los economistas y la del ámbito empresarial.
Mientras que el colectivo profesional identifica la gobernanza de las instituciones como un factor limitador de la actividad, solo dos de cada diez personas del mundo empresarial comparten esta diagnosis. En este contexto, la percepción mayoritaria de los y las profesionales de la economía se convierte en una llamada a una actuación ágil por parte de la Generalitat para revisar e implementar mejores mecanismos de gestión, que permitan desbloquear un potencial de crecimiento que, según la visión de los expertos, queda ahogado por lastres burocráticos y disfunciones organizativas.
En línea con la coyuntura actual, el estudio del Col·legi refleja un aumento de la preocupación por las dificultades de acceso a la vivienda, que pasa del 31% al 35% respecto del sondeo anterior. Esta evolución consolida la vivienda como el tercer reto principal de la economía catalana, solo por detrás del déficit fiscal y de la baja productividad, que también ha experimentado un incremento significativo en la lista de preocupaciones de los economistas. De acuerdo con los y las economistas, una parte relevante de la solución implica reforzar la seguridad jurídica, una opción que escoge el 41% de los encuestados. Esta medida implica modificar el marco legal actual y garantizar la aplicación eficiente de las normas, de manera que los agentes del mercado puedan operar con certeza y previsibilidad.
Otras medidas señaladas incluyen la mejora y ampliación de la oferta de suelo (38%), la reducción de la burocracia asociada a los proyectos (36%) y la revisión del actual marco legal (35%), con el objetivo de agilizar el mercado y aliviar las tensiones existentes. El conjunto de propuestas dibuja un consenso entre los expertos a la hora de identificar los cuellos de botella que impiden que la oferta responda con la rapidez necesaria a una demanda que no deja de crecer. En este ámbito, la Línea Orbital Ferroviaria no es percibida como una prioridad por parte de los y las economistas de la demarcación de Barcelona. La cifra, que se sitúa prácticamente en el punto medio de la escala, indica que el colectivo no ve en esta infraestructura una solución inmediata ni determinante para la actual crisis de accesibilidad.
Estabilidad y un déficit fiscal que no se difumina
En términos generales, la percepción sobre la evolución de la economía catalana se mantiene estable: el 47% de los encuestados considera que la situación es similar a la de hace un año, un dato prácticamente idéntico al del sondeo anterior. Esta estabilidad en las expectativas contrasta con la inquietud que trasladan otros indicadores, como el crecimiento de la preocupación por la vivienda o por la baja productividad. El déficit fiscal de Catalunya con el Estado (42%) sigue siendo la principal prioridad a abordar, por encima del déficit en infraestructuras y comunicaciones, que disminuye casi ocho puntos respecto a la anterior encuesta (del 45% al 37%). La persistencia de este dato como primera preocupación pone de relieve que, para los economistas, la financiación autonómica sigue siendo la asignatura pendiente más urgente, muy por delante de otras carencias materiales.
Paralelamente, junto con la vivienda, la baja productividad es la preocupación que más crece, pasando del 25% al 30%, una evolución que refleja la inquietud ante un modelo económico que no consigue escalar en valor añadido. En coherencia con este diagnóstico, la mitad de los miembros de la entidad se muestra muy de acuerdo con la afirmación de que el modelo económico catalán se basa en salarios reales bajos, mientras que un 37,5% está poco de acuerdo y un 5,2% nada de acuerdo. Este dato, que interpela directamente el debate sobre la calidad del empleo y la competitividad por costes, apunta que los expertos identifican una dependencia excesiva de la bajada salarial como factor de competición, en detrimento de una apuesta por la innovación y la eficiencia.
Los presupuestos y la ventana del sector de la defensa
Los socios del Col·legi d'Economistes también se han pronunciado sobre el impacto económico de los acuerdos alcanzados pel Govern con ERC y los Comuns el mes de mayo, que han permitido la aprobación reciente de los presupuestos de la Generalitat. En este marco, las cuestiones consideradas más relevantes son la consolidación del traspaso de Rodalies y las inversiones necesarias en el sistema ferroviario catalán (44%), la mejora de la financiación para reforzar los servicios públicos (38%) y la preparación de Catalunya para la estrategia europea de aceleración industrial (36%).
El apoyo a estas tres prioridades indica que los economistas valoran positivamente aquellas partidas que tienen un impacto directo sobre la competitividad y la calidad de los servicios básicos. La encuesta ha preguntado sobre la ventana de oportunidades de inversiones que se abre para el tejido empresarial catalán en los sectores de defensa, seguridad y espacio, en un contexto de aumento del gasto público y la búsqueda de autonomía estratégica derivadas de la coyuntura geopolítica actual y del rearme estructural global.
Los campos identificados con más potencial de beneficio son la ciberseguridad (48%), el aeroespacial (41%) y la robótica (39%). En una segunda línea están la automoción (36,7%) y la biotecnología (33,7%), el big data (26%) y las tecnologías cuánticas (24,5%). Estos datos dibujan un mapa de oportunidades en el que el sector tecnológico y de defensa emerge como un posible motor de diversificación para una economía que busca nuevos nichos de crecimiento más allá de los sectores tradicionales.
En conjunto, la encuesta del Col·legi d'Economistes de Catalunya ofrece un retrato nítido de una economía que navega en aguas estables pero con vientos contrarios. La gobernanza pública, la vivienda, la productividad y la financiación autonómica conforman un cuadro de retos que, según la visión de los expertos, requieren respuestas estructurales y no meramente coyunturales para evitar que la inercia actual se traduzca en una pérdida de competitividad a medio plazo.