La Generalitat ha dado a conocer que la economía catalana crecerá un 2,6% al cierre del año. Esta cifra representa tres décimas más que la proyección que el propio Govern había avanzado durante la primavera, cuando hablaba de un 2,3%. El Departament d'Economia i Finances describe la marcha de la actividad como un "dinamismo notable". Para 2027, la previsión baja hasta el 2,1%, un reflejo de la moderación gradual que se vislumbra en el horizonte. Durante los dos primeros trimestres del año, el PIB catalán ha registrado incrementos interanuales del 2,9% y del 3%, respectivamente, unos datos que han superado las previsiones más favorables. Con estos resultados en la mano, la Generalitat sostiene que Catalunya encadena más de cinco años creciendo por encima de la media de la zona euro, una racha que, según la lectura del Ejecutivo de Salvador Illa, demuestra una capacidad de resistencia poco común ante los choques externos.

Uno de los puntos que más atención recibe en el informe es el impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio. El Govern reconoce que este factor ha sacudido los mercados y ha empujado al alza tanto la inflación como los tipos de interés, pero a la vez afirma que su efecto sobre la economía catalana "ha sido, de momento, limitado". Esta constatación, sin embargo, viene acompañada de una advertencia: ya se aprecian señales de ralentización en algunos indicadores de consumo privado, un fenómeno que habrá que seguir con atención si la presión de los precios no se modera en los próximos meses.

Un abanico de riesgos que no se puede ignorar

El documento no esconde que el entorno sigue siendo frágil y que las amenazas se han multiplicado. El conflicto en Oriente Medio ha hecho subir la inflación y los tipos de interés, lo que ha endurecido las condiciones de financiación para familias y empresas. A este factor se añaden otros elementos que el Departamento de Economía enumera: la debilidad económica de la zona euro, las tensiones geopolíticas globales, la competencia comercial con China y la inestabilidad financiera que podría derivarse del auge de las inversiones en inteligencia artificial.

Cada uno de estos frentes, por sí solo, tiene suficiente entidad para dar un vuelco a las previsiones, y su combinación convierte el horizonte en un rompecabezas difícil de resolver. En cuanto a los motores del crecimiento durante 2026, el documento señala la demanda interna y el consumo privado como los principales responsables de sostener la actividad. Este apoyo viene avalado por la creación de empleo y por la expansión demográfica que vive Catalunya, aunque ambos factores avanzan a un ritmo más suave que en ejercicios anteriores. La inversión, en cambio, es el componente que más acusa el contexto de inestabilidad internacional: su progreso se desacelerará hasta el 3,4%, una cifra que refleja la cautela de los empresarios a la hora de comprometer capital en un panorama tan incierto.

Las tendencias observadas este año se trasladarán a 2027, pero con un tono más moderado. La actividad seguirá apoyándose sobre todo en la demanda interna, si bien el consumo de los hogares se ralentiza hasta el 2,1%. La inversión mantendrá un incremento débil, del 1,8%, lastrada por unas condiciones de financiación más restrictivas y por el fin de los fondos Next Generation. Las exportaciones, por su parte, crecerán un 2,2%, un dato que confirma que el sector exterior seguirá aportando, pero sin el empuje de otras etapas. El mercado laboral seguirá creando puestos de trabajo durante el bienio 2026-2027, pero a un ritmo progresivamente más pausado, en sintonía con la desaceleración del PIB.

El aumento del empleo equivalente a tiempo completo será todavía "notable" en 2026, con un 2,0%, y se moderará hasta el 1,5% en 2027. La tasa de paro, mientras tanto, se mantiene en los valores más bajos desde 2008 y se estabilizará en niveles similares a los de 2025, alrededor del 8,4%, en un contexto en que la población activa sigue ganando dinamismo. Esta combinación de creación de empleo y paro contenido ofrece un colchón importante para sostener el consumo de los hogares, aunque la calidad y la remuneración de los nuevos puestos de trabajo seguirán siendo objeto de debate.