Cuando un trabajador se queda sin trabajo, la primera pregunta que se hace es cuánto cobrará y durante cuánto tiempo. El sistema de cálculo de la prestación por desempleo no es tan complejo como parece, pero la falta de información clara genera a menudo confusión entre los solicitantes.

El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) utiliza una fórmula que combina las bases de cotización de los últimos meses trabajados, un porcentaje que varía con el tiempo y unos topes mínimos y máximos que dependen de la situación familiar de cada persona. Entender este mecanismo permite a los trabajadores hacer una estimación fiable de lo que cobrarán y comprobar que el cálculo de la administración es correcto.

Para hacer el cálculo, lo primero que se debe hacer es reunir las seis últimas nóminas. En estos documentos hay que fijarse en la base de cotización por desempleo, que es la cifra que utiliza el SEPE para calcular la prestación. También es imprescindible conocer el número de días cotizados en los últimos seis años, ya que de ello depende la duración de la prestación. Y hay que saber si se tienen hijos a cargo, porque este factor determina los topes mínimos y máximos que se aplican a la cuantía final.

La base reguladora, el punto de partida

El primer paso del cálculo consiste en determinar la base reguladora, que es la media de las bases de cotización de los últimos 180 días trabajados. Para un trabajador con nóminas mensuales, el cálculo se hace sumando las bases de cotización de las últimas seis nóminas y dividiendo el total entre 180. El resultado es la base reguladora diaria, que multiplicada por 30 da la base reguladora mensual.

A partir de aquí, la normativa establece dos porcentajes diferentes. Durante los primeros 180 días de prestación, el trabajador cobra el 70% de la base reguladora. A partir del día 181, el porcentaje se reduce al 60%. Este cambio explica por qué la cuantía mensual que se recibe al principio de la prestación suele ser más alta que la que se obtiene después de los primeros seis meses.

Pero el cálculo no es tan sencillo como aplicar un porcentaje. La ley establece unos límites mínimos y máximos que modifican la cuantía final. Si el 70% o el 60% de la base reguladora queda por debajo del mínimo establecido, el SEPE aumenta la prestación hasta ese mínimo. Si queda por encima del máximo, la reduce hasta ese límite. Los mínimos y máximos varían según si el trabajador tiene hijos a cargo y, en el caso de los máximos, también según el número de hijos. Esta es la razón por la cual trabajadores con sueldos altos pueden verse limitados por el techo máximo y cobrar menos de lo que esperaban, mientras que aquellos con sueldos bajos pueden beneficiarse del mínimo garantizado, especialmente si tienen hijos.

La duración de la prestación

El tiempo durante el cual se cobra el paro depende exclusivamente de los días cotizados en los últimos seis años. Se necesitan como mínimo 360 días cotizados para tener derecho a la prestación contributiva. A partir de esta cifra, la duración se alarga progresivamente hasta un máximo de 720 días, que equivalen a 24 meses de prestación. La relación entre días cotizados y meses de paro sigue una escala que va desde los cuatro meses para aquellos que han cotizado entre 360 y 539 días hasta los 24 meses para los que superan los 2.160 días cotizados. Las vacaciones pagadas y no disfrutadas suelen computar como días cotizados, un detalle que puede hacer variar la duración final de la prestación.

El sistema de cálculo se adapta a situaciones laborales diversas. En el caso de los trabajadores a jornada parcial, las bases de cotización ya reflejan la reducción de jornada, de manera que la prestación será proporcionalmente más baja. En cambio, los días trabajados cuentan como días cotizados completos para la duración de la prestación, por lo cual la jornada parcial reduce la cuantía económica, pero no el tiempo de cobro.

Para aquellos que han tenido varios contratos, se suman todas las bases de cotización, siempre que hayan cotizado por desempleo. En caso de pluriempleo, se acumulan las bases de cada trabajo. Lo que cuenta al final es la suma de bases de los últimos 180 días cotizados, independientemente del número de contratos.

Cómo comprobar que el cálculo es correcto

Una vez solicitada la prestación, el SEPE emite una resolución con la cuantía reconocida. Para comprobar que el cálculo es correcto, el trabajador puede seguir el mismo procedimiento que la administración: sumar las bases de las últimas seis nóminas, dividir entre 180 para obtener la base reguladora diaria y multiplicar por 30 para tener la referencia mensual.

Después se aplica el 70% para los primeros seis meses y el 60% para el resto. Finalmente, se verifica que la cifra obtenida se encuentra dentro de los topes mínimos y máximos que corresponden según la situación familiar. Si el resultado difiere mucho de lo que aparece en la resolución del SEPE, puede haber una discrepancia en las bases de cotización o en los días computados, y en este caso hay que solicitar una revisión.