El coste laboral medio por trabajador en España experimentó un incremento del 4,9% durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. Esta cifra sitúa el coste total, que incluye tanto las remuneraciones salariales como las cotizaciones sociales obligatorias, en los 3.278 euros por trabajador y mes, la cantidad más elevada registrada en un primer trimestre desde que el organismo inició la serie estadística en el año 2000.

Este dato confirma la tendencia alcista que arrastra el mercado laboral español, con 21 trimestres consecutivos de subidas en el coste laboral. El repunte del 4,9% es el más acentuado desde el cuarto trimestre de 2023, cuando se llegaron a unas cifras parecidas de incremento interanual. Esta aceleración refleja tanto la presión salarial que está ejerciendo la recuperación económica como el impacto de la actualización de las cotizaciones sociales, dos factores que han contribuido a elevar el coste total del empleo para las empresas españolas. El INE destaca que esta evolución se ha dado en un contexto de crecimiento del empleo y de mantenimiento de la actividad económica.

Dentro del coste laboral total, el componente salarial, que incluye todas las remuneraciones tanto en metálico como en especie, aumentó también un 4,9% en términos interanuales durante el primer trimestre. Esta subida sitúa el salario bruto medio por trabajador y mes en los 2.403 euros, la cifra más alta registrada por el INE en un primer trimestre desde el inicio de la serie estadística. La evolución de los salarios ha ido en línea con la del coste total, lo cual indica que las empresas están trasladando a las retribuciones una parte significativa del incremento de sus ingresos. El otro gran componente del coste laboral, los llamados otros costes, que incluyen las cotizaciones sociales y otros gastos no salariales, totalizó 874 euros por trabajador y mes, con una subida interanual del 4,8%. Dentro de este apartado, el capítulo más importante es el de las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, que aumentaron un 4,5% en términos interanuales, una cifra que refleja tanto el incremento de las bases de cotización como la subida de los tipos aplicables.

El coste por hora efectiva crece un 5,4%

El INE también ha publicado los datos relativos al coste laboral por hora, un indicador que permite medir la evolución de los costes en función del tiempo efectivamente trabajado o del tiempo pagado. El coste laboral por hora efectiva, que mide el coste real por hora de trabajo efectivamente realizada, subió un 5,4% en términos interanuales durante el primer trimestre, hasta situarse en los 24,88 euros.

Este incremento es superior al del coste por trabajador y mes, lo cual sugiere que, además de subir los salarios, las empresas están reduciendo las horas no trabajadas por las que pagan. Por su parte, el coste laboral por hora pagada, que incluye tanto las horas efectivamente trabajadas como las no trabajadas, pero remuneradas, aumentó un 4,8% interanual, hasta situarse en los 21,62 euros. La diferencia entre ambos indicadores refleja que las empresas están gestionando de manera más eficiente los tiempos de trabajo, reduciendo las horas no productivas que, sin embargo, deben remunerar.

El análisis por territorios revela diferencias significativas en la evolución de los salarios durante el primer trimestre. Todas las regiones han registrado subidas interanuales, pero con intensidades muy variables. El País Vasco encabeza la lista de incrementos con un progreso del 8,7%, seguido de Cantabria con un 8,4%. En tercer lugar, se sitúan Madrid y Castilla y León, ambas con un ascenso del 5,8%.

Estas cifras reflejan la heterogeneidad del mercado laboral español, donde los incrementos salariales son mucho más acusados en algunas regiones que en otras. Los territorios con incrementos más modestos han sido Extremadura, con un 2,5%, y las Illes Balears, con un 2,7%. Esta divergencia en la evolución salarial puede responder a múltiples factores, como la composición sectorial del empleo en cada región, el grado de sindicación, la presión de la demanda de trabajo cualificado y las diferencias en el coste de la vida. El INE no ofrece un análisis detallado de las causas, pero los economistas señalan que la concentración de actividades de alto valor añadido en las regiones líderes explicaría en buena parte las diferencias observadas.

Las vacantes de empleo alcanzan la cifra más alta de la serie histórica

Otro indicador que refleja el buen momento del mercado laboral español es el número de puestos de trabajo vacantes. Entre enero y marzo de 2026 se registraron 159.785 vacantes en todo el Estado, lo que supone un aumento de 6.900 respecto al mismo trimestre del año anterior. Esta cifra es la más elevada registrada en cualquier trimestre desde que el INE empezó a publicar esta estadística en el año 2013, lo que indica que las empresas españolas tienen dificultades crecientes para cubrir determinados puestos de trabajo.

El incremento de las vacantes se produce en un contexto de tensión en el mercado laboral, con una tasa de paro que se ha reducido significativamente en los últimos años. Las dificultades para cubrir ciertos perfiles profesionales, especialmente en sectores como la tecnología, la ingeniería y la sanidad, están presionando los salarios al alza y contribuyendo al incremento del coste laboral que reflejan los datos del INE. Los economistas advierten que si esta tendencia se mantiene, podría generar cuellos de botella que limiten el crecimiento económico en determinados sectores.

El dato del INE confirma que el coste laboral lleva 21 trimestres consecutivos de subidas, una racha que no se ha visto interrumpida desde el inicio de la serie. Esta evolución refleja tanto el impacto de la recuperación económica posterior a la pandemia como las sucesivas reformas laborales que han ido incrementando el coste del empleo, especialmente en el ámbito de las cotizaciones sociales. El repunte del 4,9% es el más elevado desde finales de 2023, lo que indica que la presión alcista se está acelerando.

Los datos del primer trimestre llegan en un contexto de inflación moderada, lo que permite que el incremento del coste laboral se traduzca en un aumento del poder adquisitivo de los trabajadores. La evolución del IPC en los últimos meses, que se sitúa por debajo del 3% en el Estado, es inferior a la de los salarios, lo que implica una mejora de la capacidad de compra de los asalariados. Esta circunstancia, sumada a la reducción del paro, está contribuyendo a la recuperación del consumo interno y al crecimiento económico, tal como han destacado los principales organismos internacionales en sus últimas previsiones.