La Unión Europea ha comenzado a aplicar este domingo una nueva tasa aduanera de dos euros a los paquetes que llegan de fuera del territorio comunitario, independientemente de su valor, una medida que afecta especialmente a las compras en plataformas de comercio electrónico como Temu y Shein. El nuevo recargo, destinado a cubrir los costes de tramitación aduanera, se suma al arancel de tres euros que ya estaba en vigor y forma parte de la estrategia de Bruselas para reforzar los controles, proteger a los consumidores y combatir la competencia desleal.
La iniciativa se enmarca en la reforma aduanera presentada por la Comisión Europea en 2023, ante el crecimiento acelerado de las importaciones vinculadas al comercio electrónico. Según los datos comunitarios, en 2025 entraron en la UE 5.900 millones de paquetes, y las inspecciones coordinadas por las autoridades aduaneras detectaron incumplimientos de la normativa en el 60% de los envíos examinados. Ante esta situación, Bruselas aprobó en septiembre de 2026 una nueva regulación para hacer frente a un volumen de importaciones que prevé que siga aumentando.
A diferencia de otros gravámenes introducidos recientemente, la nueva tasa de gestión de dos euros tiene carácter permanente y se aplicará "a todas las ventas a distancia, independientemente de su valor". Así lo han explicado fuentes comunitarias a la agencia EFE, que han subrayado que es una medida que "ha llegado para quedarse" y que "no es temporal", aunque la cantidad exigida se podrá revisar en el futuro. Bruselas defiende que este cobro responde a la necesidad de "garantizar la igualdad de condiciones" entre los productos importados y los comercializados dentro del mercado europeo.
Arancel de tres euros
El nuevo gravamen de dos euros se añade al arancel de tres euros que Bruselas puso en marcha el pasado julio para los artículos incluidos en envíos de menos de 150 euros destinados directamente a los consumidores europeos. Hasta entonces, estos paquetes de bajo valor se beneficiaban de una exención que les permitía entrar en el mercado comunitario sin pagar derechos de aduana, una situación que la UE decidió corregir para evitar desigualdades con los comerciantes europeos.
El arancel, sin embargo, tiene carácter provisional y se mantendrá hasta julio de 2028, cuando está prevista la entrada en funcionamiento de un nuevo centro de datos aduaneros europeo. Esta infraestructura permitirá gestionar las importaciones con herramientas informáticas comunes, aplicar los aranceles ordinarios y unificar los procedimientos de los estados miembros, con la previsión de extender progresivamente el sistema al conjunto de mercancías que llegan de fuera de la Unión.
Identificador de artículos
Otra medida importante que pasa a ser obligatoria este domingo es la obligación de disponer de un identificador de producto para cada uno de los artículos incluidos en la declaración de aduana. Esta obligación ya entró en vigor en julio, pero su aplicación era voluntaria para los operadores. Así pues, se les concedió un plazo para que se acostumbraran a usar este identificador de producto.
Las mismas fuentes comunitarias han destacado su importancia para que las aduanas "puedan detectar productos parecidos cuando queda claro que no cumplen la normativa, hecho que realmente optimiza y hace más eficiente el resultado de un único control aduanero de un solo artículo de un paquete". De esta manera, "se refuerza el objetivo de proteger" a los ciudadanos europeos ante los productos no conformes, han apuntado a EFE.