Los precios de la gasolina y del diésel han puesto punto final esta semana a una tendencia alcista que se arrastraba prácticamente desde el verano. Las continuas subidas habían llevado a los dos combustibles a encadenar un máximo anual tras otro, pero la entrada en vigor de la rebaja fiscal aprobada por el Gobierno español el 1 de octubre ha dado la vuelta a la dinámica. La gasolina ha sido la que ha notado más intensamente este cambio de rumbo. El precio medio del litro se ha situado en 1,849 euros, después de abaratarse un 4,64% respecto a la semana anterior.
Con este descenso se rompe una racha de trece aumentos consecutivos que se habían ido sucediendo desde finales de junio. El diésel, por su parte, también ha pasado página, aunque con una intensidad mucho menor. El litro ha caído un 0,88% respecto a la semana pasada, hasta colocarse en 1,917 euros. En este caso, la racha interrumpida era de tres subidas seguidas. Hay que tener presente que este combustible ya gozaba de una bonificación de 20 céntimos por litro desde principios de septiembre, de manera que parte del alivio ya estaba incorporado en su precio.
El factor que explica este cambio de tendencia es la medida fiscal que el Gobierno español aprobó dentro del tercer paquete de medidas para hacer frente al impacto del conflicto en Oriente Medio. La rebaja se aplica en el ámbito del Impuesto sobre Hidrocarburos y afecta tanto a la gasolina como al diésel. El calendario previsto es escalonado. A partir de octubre, la bonificación vuelve a ser de 20 céntimos por litro, recuperando el nivel que había tenido en etapas anteriores. En noviembre, la rebaja se reducirá a 13 céntimos, y en diciembre quedará en 6 céntimos.
Esta progresiva retirada de la ayuda busca evitar que el estímulo se convierta en permanente y que la reducción de la presión fiscal sobre los carburantes se cronifique. Ahora bien, el mecanismo incorpora una cláusula de salvaguarda automática. Si el precio del petróleo sigue siendo elevado, la rebaja se mantendrá en los 20 céntimos. Concretamente, si los precios suben por encima del 15%, se volvería a aplicar la bonificación completa de 20 céntimos, sea en noviembre o en diciembre. Se trata, por tanto, de un mecanismo flexible que se adapta a la evolución del mercado.
Lejos de los dos euros, pero todavía lejos de la normalidad
Con esta bajada, los dos carburantes se alejan de la cota de los dos euros por litro, un umbral al que se habían ido acercando poco a poco en las últimas semanas. En algunos momentos, habían llegado a tocar máximos que no se veían desde 2022, cuando los precios se dispararon a raíz de la invasión de Ucrania. A pesar de esta distensión, las cifras continúan siendo elevadas si se comparan con las de un año atrás. Llenar un depósito medio de 55 litros de diésel tiene actualmente un coste de 105,43 euros, unos 27,82 euros más que hace doce meses, cuando la misma operación suponía unos 77,60 euros. En el caso de los vehículos de gasolina, llenar un depósito de 55 litros requiere un gasto de unos 101,69 euros, aproximadamente 20 euros más que el año pasado, cuando el coste se situaba en los 81,51 euros. Estas diferencias explican por qué, a pesar de la rebaja, muchos conductores continúan percibiendo que el combustible es caro.
Para poner en contexto el actual nivel de precios, vale la pena recordar cuáles fueron los techos históricos. La tendencia al alza de los últimos meses, desde el estallido del conflicto en Irán, había llevado a los dos carburantes a acercarse a los máximos registrados durante el verano de 2022. Fue en julio de aquel año cuando la gasolina alcanzó los 2,141 euros por litro y el diésel llegó a los 2,1 euros. Eran los niveles más altos que se habían visto nunca en España y generaron un debate intenso sobre la dependencia del país de los combustibles fósiles y sobre la necesidad de acelerar la transición energética. Ahora, a pesar de que los precios se han moderado, la herida de aquella escalada todavía está presente en la memoria colectiva. Y el hecho de que los carburantes hayan vuelto a acercarse a aquellos niveles en las últimas semanas ha vuelto a encender las alarmas.
