El crédito está ganando espacio como una opción para financiar viajes y ocio, porque viajar sigue siendo una prioridad pese a la presión inflacionista. Casi el 95% de los españoles acomete sus vacaciones estivales, con un presupuesto medio de 1.389 euros por persona, un 3,6% más en comparación con 2025, según datos del IV Estudio Hábitos de consumo de los españoles: vacaciones de verano, elaborado por Oney, una entidad financiera especializada en soluciones de pago y servicios financieros.
Para sufragar los gastos, ya son uno de cada seis créditos al consumo que se conceden en España los que se destinan a financiar las vacaciones, como demuestra el último Barómetro de Préstamos al Consumo de Asufin, que refleja que el peso de los préstamos destinados a viajes y ocio ha pasado del 9,9% en 2023 y el 12,2% de 2024 al 16,3% actual.
Ello demuestra que “el crédito ha dejado de ser solo una herramienta de último recurso para convertirse en parte de cómo muchos españoles planifican su ocio, y eso cambia las reglas del juego para el sector”, afirma Yogi Thadhani, Country Manager de Prestalo, un marketplace financiero 100% digital que compara ofertas de préstamos personales y financiación de múltiples entidades.
Para el experto de Prestalo, el crecimiento del crédito destinado a ocio refleja una transformación gradual en los hábitos financieros de los consumidores. Cada año gana peso frente a otros usos más tradicionales del crédito al consumo, consolidándose como una categoría cada vez más relevante dentro del mercado.
Llamamiento a la prudencia
Este crecimiento se produce además en un contexto de costes de financiación relativamente estables. Según los últimos datos del Banco de España, el tipo de interés medio de las nuevas operaciones de crédito al consumo se situó en el 6,84% en junio de 2026, prácticamente sin cambios respecto al mes anterior.
Ante este incremento de la demanda, Yogi Thadhani advierte que "financiar unas vacaciones exige la misma prudencia que cualquier otra decisión financiera". Aconseja: "Comparar condiciones y entender el coste real del préstamo sigue siendo fundamental para tomar una decisión responsable".
Esta tendencia podría continuar en los próximos años, impulsada por la presión sobre la capacidad de ahorro de los hogares y por la creciente disponibilidad de opciones de financiación en el momento de la compra. "El reto para el sector es acompañar este crecimiento con más transparencia", concluye el directivo.
Ajustar el presupuesto o endeudarse
Pese a todo, la inflación continúa marcando las decisiones de consumo: el 78% de los españoles reconoce que el aumento de precios ha influido en el presupuesto de sus vacaciones estivales, según el citado informe de Oney. Como consecuencia, casi un 40% asegura haber reducido el gasto previsto, mientras que un 22% mantendrá un presupuesto similar al de años anteriores. Entre quienes más ajustarán el gasto este verano se encuentran los hogares con rentas más bajas (53%), los jóvenes de entre 18 y 24 años (51,3%), las personas no ocupadas (47,9%) y las mujeres (45,3%).
De la misma encuesta a consumidores viajeros se detecta que el 71,2% recurrirá parcialmente al dinero reservado previamente, mientras que un 15,6% costeará íntegramente el viaje con fondos ahorrados. En el lado opuesto, un 13,2% asegura que no destinará ahorros a sus vacaciones de verano, por lo que previsiblemente financiará el viaje con sus ingresos corrientes u otras vías de pago alternativas, como fórmulas de financiación que les permitan distribuir el gasto y preservar su liquidez.
En este sentido, la necesidad de soluciones de pago flexibles gana peso entre los consumidores. Cerca de 4 de cada 10 españoles (37%) consideran imprescindible que el establecimiento o proveedor ofrezca la posibilidad de financiación a la hora de reservar sus vacaciones. Esta demanda es especialmente entre los jóvenes de 18 y 24 años (donde alcanza el 60,7%) y los hogares con ingresos mensuales inferiores a 2.000 euros (46%).