La secretaria general de CCOO de Catalunya, Belén López, señala que la huelga general del 11 de noviembre debe servir para que los sindicatos un “cambien el paso” hacia una etapa de mayor movilización. Recuerda que “el sindicalismo es un binomio de negociación y movilización” y que la fase de negociación “está liquidada”. Asegura que, independientemente de los resultados de las elecciones generales del 29 de noviembre, “entramos en una época de conflictividad”.
En un encuentro con periodistas, Belén López indica que uno de los objetivos de la huelga general es situar la agenda sindical en el debate electoral. Ha relatado que la convocatoria de la huelga del 11N es el resultado de un “malestar” que hace tiempo que se acumula, pero que “se ha precipitado” por el encarecimiento del coste de la vida y del bloqueo de los dos reales decretos ley sobre vivienda en el Congreso de los Diputados.
“Es una huelga a la ofensiva, vamos a conquistar derechos”, afirma López, que se muestra convencida de que la convocatoria será un éxito. CCOO de Catalunya ha fijado tres objetivos principales para el 11N: conseguir que se aprueben en la Diputación Permanente los dos decretos de vivienda, también el registro horario y forzar a las patronales a retomar la negociación del Acuerdo Interprofesional de Catalunya, caducado desde el 2023.
La combinación de estas demandas refleja la estrategia del sindicato: vincular las reivindicaciones laborales con los problemas que condicionan la vida cotidiana de los trabajadores. La vivienda ocupa un lugar central en este planteamiento porque, según CCOO, el aumento de los precios absorbe una parte cada vez mayor de los ingresos y dificulta que las mejoras salariales se traduzcan en un aumento efectivo del poder adquisitivo.
“Queremos salarios dignos que den respuesta al encarecimiento de la vida y a la necesidad de vivienda”, resume López. El sindicato considera que la política salarial no se puede desvincular del coste de la vida y que la pérdida de capacidad adquisitiva es uno de los principales factores que explican el malestar de la clase trabajadora.
Crecimiento económico con malestar social
La convocatoria llega en un contexto de crecimiento de la economía, una circunstancia que el sindicato no ignora, pero considera que no ha llegado a los trabajadores. CCOO alerta de que la mejora de los indicadores macroeconómicos ha beneficiado a los más ricos, pero no se ha traducido en una recuperación de las condiciones materiales de buena parte de los trabajadores.
CCOO alerta de que hay millones de personas que continúan teniendo dificultades para llegar a final de mes y recuerda que, según los datos del sindicato, unos diez millones de trabajadores en el Estado acumulan cinco años con los salarios congelados. A pesar de que el mercado laboral ya no presenta las tasas de paro de etapas anteriores, el sindicato identifica otros indicadores de tensión, especialmente el encarecimiento de la vivienda y la pérdida de poder adquisitivo.
La última huelga general se convocó hace 14 años. El sindicato es consciente de que hay trabajadores que no han participado nunca en una huelga de esta magnitud y otros que hace tiempo que no se movilizan. El objetivo es incorporar nuevas generaciones a la acción sindical y conectar sus preocupaciones con las reivindicaciones de la jornada, especialmente en materia de vivienda, salarios y condiciones de trabajo.
En el trasfondo hay una lectura de las crisis económicas que CCOO considera todavía vigente: cuando la actividad se ha deteriorado, los costes laborales se convierten a menudo en la principal variable de ajuste para las empresas. De ahí la defensa de un marco laboral que proteja los salarios y las condiciones de trabajo, y la voluntad de evitar que una eventual desaceleración recaiga sobre los trabajadores.