El alquiler medio en Catalunya se situó en 877,81 euros en el segundo trimestre de 2026, un 2,7% más respecto al mismo periodo del año pasado. Sobre la obtención de la renta media, la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha destacado este lunes que hay una "contención" de los precios en las zonas de mercado tensionado, mientras que hay un "incremento muy importante" de los alquileres en aquellas que no entran en la declaración. El tope sobre los alquileres en Catalunya se aplica desde 2024.
Los datos del Govern, extraídos de las estadísticas sobre las fianzas declaradas para alquilar un piso y que constan en el Institut Català del Sòl, demuestran que en la ciudad de Barcelona los precios marcaron 1.140,89 euros de media, con un encarecimiento del 0,5% interanual. En concreto, evidencian que los alquileres en la capital catalana han bajado un 4,4% desde la aplicación del tope, entre el primer trimestre de 2024 y el segundo trimestre de 2026, a pesar de que continúan anotando niveles muy por encima de otras áreas de Catalunya.
Las rentas en los municipios regulados son, a estas alturas, entre un 8,9% y un 10,6% inferiores a lo que habrían sido sin regulación. De hecho, en las zonas fuera de la declaración de mercado tensionado, el alquiler medio fue de 648,22 euros el segundo trimestre, un 26,2% por debajo de la media catalana.
Respecto a los contratos nuevos, en zonas de mercado tensionado, sus precios han sido de 894 euros de media durante el segundo trimestre. El Govern estima que, si no hubiera habido los topes, los alquileres nuevos habrían llegado a los 1.023 euros de media. Partiendo de las fianzas registradas, se puede detectar que entre 2024 y 2026 se han firmado más alquileres nuevos de los que se han destruido. En concreto, desde que se aplicaron los topes, las zonas de mercado tensionado han sumado 23.506 contratos de más de los que había anteriormente. Solo en el segundo trimestre de 2026 se ha marcado un balance positivo de 2.512 contratos vigentes.
Paralelamente, se ha reducido el ritmo de firma de contratos. El Govern atribuye este ralentí a una disminución de la rotación, no de la oferta. "No hay un incentivo de buscar un nuevo inquilino para que pueda incrementar el precio del alquiler", ha argumentado Paneque. Actualmente, hay activos más de 850.000 contratos de alquiler en Catalunya, un "máximo histórico", según dice el Govern.
Al mismo tiempo, se mantiene la reducción en el número de contratos temporales. Ha habido una reducción de 963 contratos de temporada durante el segundo trimestre, y es el tercer trimestre consecutivo con bajadas. Los nuevos contratos de temporada han caído un 40,5% respecto a hace un año. Solo en el segundo trimestre del año han desaparecido de la oferta de temporada unos 963 contratos en toda Catalunya, consolidando la tendencia a la baja porque se trata del tercer trimestre consecutivo de reducción.
Efectos colaterales: más barato comprar
Uno de los efectos que tiene el tope de los alquileres es, según el Govern, la contención de los precios de las compraventas. En la demarcación de Barcelona, por ejemplo, han aumentado un 18% los precios de compra desde el primer trimestre de 2024, mientras que en otros territorios del Estado con características similares lo ha hecho en un 29%.
Esta diferencia también se repite en el resto de las demarcaciones, sobre todo en Lleida, donde los precios de la compraventa crecen un 11% en dos años en comparación con el 33% que lo hacen en otras regiones del Estado con características prácticamente iguales.
Desde el Govern aseguran que el esfuerzo de las familias para comprar una vivienda se mantiene estable en todo el periodo analizado. La cuota hipotecaria que se paga en Catalunya para comprar una vivienda fue del 33,5% del salario medio el segundo trimestre, niveles inferiores a los que se registran en Madrid, por ejemplo, que fue del 42,9%; o del 40% que determinan los datos de Eurostat para la Unión Europea.