El sector de la construcción pública en Catalunya ha lanzado un grito de alarma sobre el estado de abandono crónico que, según sus cálculos, sufren las infraestructuras ferroviarias a cargo del Estado. En un informe presentado este viernes, la Cambra de Contractistes d'Obres de Catalunya (CCOC) ha cuantificado la desinversión acumulada a lo largo de más de una década, un déficit que sitúa en 5.000 millones de euros la diferencia entre lo que se presupuesta y lo que se ha ejecutado realmente por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) desde el año 2010. Esta radiografía financiera, elaborada a partir de su Informe de Licitación anual, dibuja un panorama de promesas incumplidas y ejecuciones raquíticas que, según la patronal, ponen en riesgo la seguridad y la competitividad del país.

La media del grado de cumplimiento de los presupuestos de Adif para Cataluña entre 2010 y 2023 no llega ni a la mitad, situándose por debajo del 50%. No se trata solo de una tendencia histórica, sino de una dinámica que se ha agravado en el período más reciente: en los últimos tres años, este porcentaje de realización ha caído hasta un mínimo insostenible que "apenas llega al 30%". Esta realidad estadística significa, en términos prácticos, que los millones asignados para la modernización de vías, estaciones o sistemas de señalización nunca han pasado del papel.

La desconexión entre la planificación anunciada y la obra realizada ha generado un vacío inversor de dimensiones estratosféricas que el sector califica de "endémico". Esta alarma se produce en un contexto social especialmente sensible, tras el accidente mortal de Gelida, que puso el foco sobre el estado de conservación de la red de Rodalies. El presidente de la CCOC, Lluís Moreno, ha vinculado con contundencia la falta de inversión con la seguridad del servicio: "No podemos decir que los accidentes pasan porque no se licita, pero sí que se podrían evitar si se invirtiera más, sobre todo en mantenimiento de las infraestructuras". Moreno va más allá, señalando que este déficit no solo amenaza vidas, sino que también es la causa cotidiana de "averías, retrasos innecesarios y un malestar profundo por parte de la sociedad".

El mantenimiento como solución de los problemas

El contraste con la actividad de otras administraciones es notorio y acentúa la inacción del Estado. Mientras la Generalitat y los ayuntamientos incrementaron sus licitaciones de obra pública un 35,2% y un 16,2% respectivamente durante 2025, impulsando el total del sector a 4.000 millones de euros (la cifra más alta desde 2010). La inversión licitada por el Estado en Catalunya registró una caída del 6,9% en 2025, el tercer año consecutivo de reproches, con un importe total de 619,1 millones. Dentro de esta bajada general, la situación de Adif es prácticamente dramática.

El organismo ferroviario licitó el pasado año obras por valor de solo 129,5 millones de euros en Catalunya, lo que supone un descenso del 81,6% respecto a lo que licitó en 2022, año en que se adjudicaron los primeros trabajos para el polémico soterramiento de Montcada i Reixac. En el ranking de administraciones licitadoras, ninguna institución estatal aparece hasta el décimo lugar, ocupado precisamente por Adif. Los contratistas consideran que la cifra debería ser de "2.000 millones de euros" para ir cubriendo necesidades básicas, alejándose de lo que Moreno ha descrito como unos datos "flagrantes" de inactividad.

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Imagen de la presentación del informe de la Cambra de Contractistes d'Obres de Catalunya | ACN

El problema, subrayan desde la Cámara, **no se limita a la construcción de infraestructuras nuevas**, sino también, y de manera urgente, a su mantenimiento. En este sentido, han reclamado que se cumplan las promesas hechas por el gobierno español de incrementar las partidas para la conservación del plan de Rodalies. "El mantenimiento es la mitad de la solución para Rodalies hoy", ha afirmado Moreno. Sin embargo, la desconfianza es grande. Según sus cálculos, del total de inversión prometida en infraestructuras ferroviarias para el periodo 2020-2030, solo se han licitado 2.600 millones y se han ejecutado "apenas" 1.000 millones.

La denuncia de la CCOC traslada una sensación de urgencia y frustración acumulada. Después de una semana de intenso debate público sobre el estado de las infraestructuras, el sector constructor, pieza clave para materializar cualquier mejora, ha alzado la voz para advertir que el déficit no es solo una cuestión de cifras en un informe, sino una realidad que se paga con ineficacia, inseguridad y un lastre continuo para el desarrollo económico y social de Catalunya.