¿Por qué motivo el iPhone plegable de Apple tendrá Touch ID en lugar de Face ID?

Con el lanzamiento inminente del iPhone plegable o iPhone Ultra para finales de este 2026, las filtraciones sobre su aspecto final están a la orden del día. Después de la publicación de las imágenes más realistas vistas hasta ahora, un nuevo informe afirma que el primer smartphone plegable de Apple rescatará una función que descontinuó con el lanzamiento del iPhone: X: el Touch ID.

Que el smartphone más moderno y costoso de Apple requiera una tecnología descartada hace casi ocho años, en lugar del Face ID, no deja de ser un dato curioso. Sin embargo, y de acuerdo con un informe pasado del confiable filtrador Ming Chi Kuo, esta elección se ha hecho en favor de la característica principal de este dispositivo.

El iPhone plegable rescatará el Touch ID

En su momento, Kuo afirmó que Apple se vería obligada a utilizar Touch ID "debido al grosor y a las limitaciones de espacio interno". Y esto hace pensar que el iPhone plegable sería incluso más delgado que el iPhone Air, que a pesar de su grosor de 5,6 mm, utiliza la tecnología del Face ID.

Además de la limitante del grosor, los expertos aseguran que el diseño del dispositivo obligaría a insertar dos conjuntos separados de componentes de Face ID, requiriendo un espacio doble que generaría otros costos. Mientras que con el Touch ID integrado en el botón de encendido del iPhone Ultra, Apple no necesita sacrificar espacio para otros componentes. Por lo tanto, es la solución que la compañía eligió en esta ocasión.

Apple presentó el Touch ID del iPhone en 2013
Apple presentó el Touch ID del iPhone en 2013

Apple apostó por la biometría como estándar de seguridad que comenzó formalmente en 2013 con la introducción del Touch ID en el iPhone 5s. Esta tecnología, que integraba un sensor de huellas dactilares en el botón de inicio, democratizó el uso de la autenticación biométrica para desbloquear el dispositivo y realizar pagos mediante Apple Pay de manera rápida y segura.

Cuatro años más tarde, con el lanzamiento del iPhone X en 2017, Apple optó por la tecnología de reconocimiento facial con el Face ID. A diferencia de los sistemas de escaneo facial bidimensionales de la época, Face ID utilizó el complejo sistema de cámara TrueDepth para proyectar más de 30,000 puntos infrarrojos invisibles, creando un mapa de profundidad preciso del rostro del usuario. 

Esta transición no solo eliminó la necesidad de un botón físico, facilitando el diseño de pantallas "todo pantalla", sino que también estableció un nuevo paradigma de seguridad

Esta vez, Apple ha priorizado una decisión de ingeniería estratégica más que una regresión tecnológica. Mantener un perfil ultradelgado y optimizar la disposición de los componentes internos requiere sacrificios. Queda por ver si los usuarios, acostumbrados a la comodidad del reconocimiento facial, aceptarán este retorno al sensor dactilar como un intercambio justo a cambio de un diseño revolucionario y compacto.