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Tener la sensación de haber pasado todo el día pegados al móvil sin resolver nada en particular se ha convertido en una frustración cotidiana. Por lo general, este comportamiento psicológico conocido como doomscrolling se extiende de forma casi automática hasta altas horas de la noche, robándonos horas de descanso frente a la pantalla justo cuando más necesitamos desconectar.

Curiosamente, la tecnología también ha creado soluciones para alejarnos de la tecnología, cuando la disciplina y el autocontrol no son suficientes. Así nace Brick Night, una nueva versión de dispositivo físico, lanzado en 2023, diseñado para combatir la adicción al móvil y mejorar el bienestar digital, bloqueando las aplicaciones distractoras de forma definitiva hasta que decidamos reconectarnos conscientemente.

La solución para el doomscrolling no es barata

El Brick Night tiene un precio de 149 euros

El dispositivo ofrece un rango de detección configurable que alcanza un área máxima de hasta 7 x 7 metros, ideal para cubrir cualquier habitación.  A diferencia de su primera versión, que exigía tocar físicamente el dispositivo para activarlo, el nuevo Brick Night funciona de forma completamente automática y se alimenta mediante baterías de botón estándar (CR2477), garantizando un diseño compacto y una larga autonomía.

Por lo tanto, se activa cuando detecta la presencia del smartphone por proximidad y bloquea al instante las aplicaciones distractoras en cuanto el usuario entra en el dormitorio o en el área configurada.

Su uso requiere la descarga de una aplicación móvil, en la que los usuarios pueden personalizar qué herramientas quedan restringidas, definir horarios nocturnos e incluso vincular varios teléfonos de forma independiente. Esto permite que distintas personas de la casa puedan aprovechar el dispositivo, pero apliquen sus propias reglas de desconexión sin fricción ni esfuerzo manual.

El nuevo Brick Night llega al mercado con un precio de 149 euros, una cifra pensada para quienes buscan una automatización total para combatir el doomscrolling antes de dormir, quizás después de haberlo probado todo.

Para quienes prefieran una alternativa más económica, la marca mantiene a la venta el modelo original Brick, que cuesta 63,95 euros y requiere tocar físicamente el teléfono con el dispositivo mediante tecnología NFC para aplicar el bloqueo.