Nuestro ADN contiene el rastro de una especie humana fantasma que nadie ha visto jamás

Un equipo en conjunto de la Universidad de Berkeley y del Instituto Johns Hopkins analizó genomas actuales con la intención de localizar fragmentos heredados de humanos antiguos sin la necesidad de ADN extraído de los huesos. Esto viene debido a que en la humanidad existe la huella de lo que eran antes las poblaciones humanas. Aunque no se conserve ningún genoma antiguo, los neandertales y denisovanos dejaron su ADN. 

Lo que los investigadores están haciendo es reconstruir esos árboles familiares a partir del ADN, pero se comprobó que se están separando demasiado rápido del resto. Podría tratarse de una población arcaica que tuvo su descendencia con los antepasados de los Homo sapiens antes de que salieran del continente africano. ¿De qué se trata?

En cada genoma, son miles de árboles familiares los que pueden ocultarse. Así es nuestro ADN y lo que tenemos de antepasados

Se descubrió que cada zona del genoma puede guardar una historia familiar diferente; esto se debe a que el ADN se mezcla y se divide, pero algunos fragmentos pueden tener ramas más largas de lo normal. Es ahí cuando puede calcularse la procedencia de la población que se separó de nuestros antepasados hace cientos de miles de años y volvió a mezclarse. Se confirmó la herencia neandertal y denisovana, pero también regiones antiguas que no coincidían. Es un 2% del genoma humano que tendría un origen arcaico.

Estiman que entre un 0,5 y un 1% del ADN vendría de esta población considerada fantasma, con rastros provenientes de dentro y fuera de África. Hace más de 50.000 años podría haberse dado el cruce, antes de la expansión del Homo sapiens. La separación tendría un cálculo de aproximadamente 800.000 años. No se tiene información de su aspecto, ni de cómo vivían, y si es asociada a alguna especie conocida mediante fósiles. 

Un neandertal deja su huella en un roca con una forma peculiar
Un neandertal deja su huella en una roca con una forma peculiar

Cuando se revisaron zonas propias de los humanos modernos, se encontró esa señal del pasado con FOXP2, el gen relacionado con el habla. No está demostrado que esa población transmitiera el lenguaje. Hubo otra detección de una segunda herencia más antigua, un linaje que tendría origen hace 1,8 millones de años con una mezcla con denisovanos en Eurasia.

Desde aquí pudo haber una transmisión de una pequeña parte del ADN a algunas poblaciones de Oceanía; se podría relacionar con el Homo erectus, pero no existe una identificación fiable. El genoma actual seguirá basándose en el archivo del pasado; aunque sepamos que provenimos de esa clase de humanos que existieron, no se les ha encontrado cara ni un hueso, pero una mínima parte se ha podido conservar en la modernidad. Puede que pase una mayor cantidad de tiempo para que los propios científicos encuentren un hallazgo físico real que nos relacione por primera vez con esas primeras poblaciones antiguas.