El Instituto de Ciencias Planetarias (Planetary Science Institute, PSI) ha sido seleccionado por la NASA para liderar una misión destinada a determinar la existencia y extensión de una red de cavidades subterráneas bajo la claraboya del pozo de Marius Hills (Marius Hills Pit), en la Luna. La investigación resulta estratégica para la exploración espacial con tripulación, dado que estas estructuras, originadas por antiguos tubos de lava, ofrecerían protección natural frente a la radiación cósmica, los impactos de micrometeoritos y las oscilaciones térmicas extremas de la superficie.
Bajo la dirección del científico sénior Than Putzig, el proyecto se denomina GIMLI (Geophysical Instruments for Marius Pit Lunar Investigation). La iniciativa cuenta con la colaboración industrial de Honeybee Robotics (filial de Blue Origin) para el desarrollo del instrumental a bordo del módulo de aterrizaje y el rover, además del respaldo de la Agencia Espacial Noruega (Norsk Romsenter).
Instrumentación geofísica y retorno de la sísmica activa
El interés científico del pozo de Marius Hills radica en su ubicación dentro de una de las regiones de mayor vulcanismo histórico del satélite. La misión GIMLI destaca por reintroducir la sísmica activa de fuente controlada en la Luna, una técnica de prospección no empleada en la superficie lunar desde las misiones del programa Apolo:
-
Suite de prospección geofísica: El rover desplegará una combinación de radar de penetración terrestre (GPR), sensores sísmicos y un gravímetro de alta precisión para mapear la densidad y el perfil del subsuelo en torno al colapso.
-
Fotogrametría y modelado 3D: Un conjunto de cámaras de alta resolución fotografiará la estructura vertical de las paredes expuestas del pozo, analizando la estratigrafía del regolito y los flujos de lava superpuestos.
Estratigrafía volcánica y habitabilidad en misiones tripuladas
Más allá de la detección de cavidades habitables para futuras bases permanentes, la misión analizará la historia geológica de la región. Las paredes de la claraboya dejan al descubierto capas de basaltos y regolito que de otro modo permanecerían inaccesibles, proporcionando datos inéditos sobre la viscosidad, el ritmo de enfriamiento y la dinámica de fluidos del magma lunar durante sus etapas de mayor actividad geológica.
El consorcio internacional, que integra a investigadores de la Universidad Johns Hopkins, el Instituto Lunar y Planetario (LPI) y la Universidad de Oslo, procesará las mediciones combinadas de radar, gravedad y ondas sísmicas para reconstruir la arquitectura interna de la zona. Este catálogo de imágenes y mapas de densidad permitirá validar si el interior de la fosa ofrece un entorno estable para la instalación de infraestructuras científicas. El proyecto GIMLI del PSI sienta las bases para la prospección geofísica avanzada de los tubos de lava lunares, un paso determinante para garantizar refugios naturales a las futuras misiones tripuladas del programa Artemis.
