La IA sugiere que el misterioso brillo del centro de la Vía Láctea podría ser materia oscura

Si pudiéramos ver el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, pero con ojos capaces de detectar los rayos más potentes del universo, seguramente veríamos algo extraño. Un resplandor gigante y esférico que es una razón de desconcierto para los astrónomos. Es un fenómeno que, por fortuna, tiene nombre: el Exceso del Centro Galáctico. Durante más de una década, la comunidad científica se ha dividido en un debate interesante. 

¿El brillo proviene de miles de estrellas muertas escondidas o es una prueba fiel de materia oscura? Existe una nueva investigación publicada en la revista Physical Review Letters donde todo ha cambiado, pero la balanza se inclina hacia la materia oscura. Esta es una sustancia invisible compuesta en su mayoría por materia del universo, pero que es misteriosa porque nadie ha podido verla ni tocarla directamente. Si las partículas de materia oscura chocan entre sí en el centro de la galaxia, se destruirían y liberarían destellos de luz en forma de rayos gamma. El otro sospechoso se trata de los púlsares de milisegundos, estrellas de neutrones que giran sobre sí mismos de manera ultrarrápida, hasta cientos de veces por segundo. ¿Cuál de las dos formas es la válida? 

¿Por qué los científicos y astrofísicos se centran en materia muerta?

El astrofísico Florian List de la Universidad de Viena y su equipo revisaron los últimos cálculos y encontraron un problema matemático en la hipótesis de las estrellas muertas. Si el centro de la Vía Láctea y su resplandor fueran provocados por estos púlsares, tendrían que tener 35.000 de estas estrellas en el centro. Es una cifra masiva y supera todas las estimaciones previas. Tener esta cantidad sin detectar otros efectos secundarios es algo improbable. Con esta posibilidad debilitada por los recientes hallazgos, la materia oscura vuelve a retomar fuerza. 

Imagen de Sagitario A, el agujero negro del centro de la Via Láctea   NASA
Imagen de Sagitario A, el agujero negro del centro de la Vía Láctea

Sin embargo, el astrofísico indica que este trabajo no demuestra fielmente que la materia oscura sea responsable de la señal. Es muy pronto para poder descartar la posibilidad. La ciencia aún no comprueba realmente lo que sucede en nuestra galaxia. El brillo en el corazón de la Vía Láctea es uno de los mejores secretos guardados del universo y la búsqueda de respuestas seguirá más viva que nunca. 

El trabajo fue realizado en conjunto con el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, donde recurrieron al aprendizaje automático para efectuar el análisis de este misterio. Este sistema fue entrenado con más de un millón de observaciones simuladas de rayos gamma. Se evaluó la distribución espacial de la señal y las energías de fotones individuales. Si se incorporan estos últimos, es cuando se nota un cambio significativo en los resultados. Se requerirá más tiempo para poder evaluar otras posibilidades; hasta que la materia oscura no sea comprobada totalmente, los astrofísicos seguirán en pleno debate.