El futuro de la IA será "Made in China": preparan una fábrica de chips para la era de la robótica

El gigante estatal chino y mayor fabricante de memorias DRAM de ese país, ChangXin Memory Technologies (CXMT), anunció la construcción de su segunda fábrica de chips de memoria, tan solo días después de su salida a la bolsa por 8.600 millones de dólares.

Las memorias DRAM son el tipo de RAM física que utilizan prácticamente todas las computadoras, tarjetas gráficas, teléfonos inteligentes y servidores de inteligencia artificial, cuya demanda ha crecido exponencialmente, causando escasez de insumos en el sector tecnológico.

China acelera el paso hacia la independencia de componentes clave

Según una publicación de Reuters, la nueva planta se ubicará en el área industrial de Yizhuang, donde CXMT ya opera una fábrica. Para concretar esta etapa de expansión, la empresa está en conversaciones para asegurar financiamiento con el Comité de Gestión de la Zona de Desarrollo Económico-Tecnológico de Pekín y otras empresas estatales. La cifra esperada como apoyo directo inicial es de 60 millones de yuanes.

La búsqueda de financiamiento estatal no es nueva. La planta de CXMT en Pekín, operada por Changxin Jidian, fue fundada en 2020 y recibió fondos de E-Town Capital, un fondo respaldado por el estado en la zona de Yizhuang, y de su filial Beijing E-Town Technology.

Internamente, estas pretensiones no están exentas de disputas. Históricamente, CXMT creció gracias al apoyo masivo del gobierno municipal de la provincia de Anhui. Ahora, capitales regionales como Pekín y Shanghái compiten activamente entre sí para subvencionar y retener la capacidad de producción de semiconductores de la compañía en sus propios distritos.

Actualmente, una fábrica de DRAM de vanguardia supera los 10.000 millones de dólares en costo total de construcción y equipamiento. Sumando este proyecto a sus plantas operativas y en expansión en Hefei, Shanghái y Pekín, CXMT busca más que duplicar su capacidad total, superando las 600.000 obleas mensuales.

Gracias a esta expansión, China busca reducir la dependencia externa en componentes clave para gigantes locales como Huawei y Xiaomi, que hoy dependen de las surcoreanas Samsung y SK Hynix, y de la estadounidense Micron, firmas que dominan cerca del 90% del mercado mundial de DRAM.