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Cada cierto tiempo, Apple declara algún dispositivo como obsoleto. Apple considera un dispositivo obsoleto cuando han pasado más de siete años desde que Apple dejó de distribuirlo para su venta. El principal problema de la entrada en esta lista es que Apple deja de ofrecer piezas oficiales para su reparación, salvo en el caso de la batería en los MacBook que el soporte es de 10 años.

Y en estos momentos se acaban de incorporar tres nuevos dispositivos a esta peculiar lista. Y uno de ellos es un auténtico incomprendido, un dispositivo que probablemente se lanzó antes de tiempo y por eso terminó fracasando.

El MacBook con pantalla Retina ya está obsoleto para Apple

Todos los MacBook de 12 pulgadas ya están considerados obsoletos por Apple. El primer modelo se lanzó en el año 2015, se renovó en 2016 y lanzó su último modelo en 2017, y este último ya ha entrado en la lista de productos obsoletos de Apple junto al iPad (6.ª generación) y a los BeatsX.

El MacBook fue un adelantado a su tiempo

El MacBook de 12 pulgadas fue uno de los portátiles más interesantes que lanzó Apple durante la década pasada. Su diseño era una auténtica maravilla, con un grosor de apenas 13,1 milímetros y un peso de solo 920 gramos. Era un ordenador extremadamente ligero, con pantalla Retina y sin ventiladores, por lo que resultaba completamente silencioso. Sobre el papel, tenía todo lo necesario para convertirse en el portátil perfecto para trabajar en cualquier lugar.

Sin embargo, tenía un problema importante: los procesadores Intel de bajo consumo no ofrecían el rendimiento ni la autonomía que necesitaba un equipo de estas características. Aunque era suficiente para tareas básicas, su potencia se quedaba corta cuando le exigíamos un poco más. A esto se sumaban algunas decisiones controvertidas, como la inclusión de un único puerto USB-C y un teclado mariposa que generó bastantes críticas. O el precio, que tampoco acompañaba.

Visto con perspectiva, aquel MacBook fue un ordenador adelantado a su tiempo. Apple había conseguido crear un portátil extraordinariamente fino y ligero, pero todavía no contaba con la tecnología necesaria para ofrecer el equilibrio entre potencia, autonomía y eficiencia energética que buscaba. En cierto modo, fue un anticipo de lo que hoy representa el MacBook Neo, un equipo que persigue una idea similar, pero que se beneficia de los avances de Apple Silicon.

Es difícil saber hasta qué punto el fracaso del MacBook influyó en la decisión de Apple de desarrollar sus propios procesadores para Mac, pero la llegada de los chips M1 en 2020 cambió por completo las posibilidades de sus portátiles. Apple consiguió combinar un buen rendimiento con un consumo energético muy reducido, superando algunas de las limitaciones que habían condicionado al MacBook de 12 pulgadas. Su propuesta no estaba tan desencaminada: simplemente llegó antes de que la tecnología estuviera preparada.