La aprobación formal de la Directiva Europea sobre energías renovables está bloqueada por decisión de Francia, que exige más garantías para el hidrógeno bajo en carbono que puede producirse a partir de la energía nuclear, ámbito en el que los franceses son líderes en Europa Occidental. Lo que hacen, simeplemente es defender lo suyo. Antes, Alemania lo ha hecho con su lignito, que se sigue explotando. En España, sin embargo, se piensa de otra manera y, por eso, se derriban térmicas y se liquidaron antes los proyectos de captura de CO2 que podrían haber permitido seguir explotando el carbón nacional de forma limpia.

davis bessenppohio

 

En proceso

La Directiva sobre Energías Renovables RED III está ya sólo pendiente de esta aprobación formal que bloquea Francia después de que el treinta de marzo se alcanzase un primer acuerdo en el que no tuvo cabida el hidrógeno de origen nuclear, una fuente de energía limpia que tanto Francia como los países del este de la UE pretendían que fuese tratada igual que el resto de sistemas de producción energética que se consideran renovables.

París quiere más garantías

Desde el Eliseo, tienen claro que sólo darán el sí a la directiva si obtienen garantías firmes sobre un recurso, el hidrógeno bajo en carbono de origen nuclear que en Francia se puede obtener de manera fácil y barata. Tras el bloqueo, y así se indica desde fuentes próximas a la Presidencia de la UE, actualmente detentada por Suecia, estaría la voluntd francesa de obtener no sólo compromisos vinculados al hidrógeno bajo en carbono, si no a todos los sistemas de producción de energía nuclear en sí. En Francia, igual que en Estados Unidos, se asume que las centrales nucleares tendrán un papel clave en el nuevo sistema energético, algo que gobiernos como el actual español no aceptan.

Alemania, hace bien poco, ya procedió de modo similar -y en coordinación con Francia- en relación a la normativa relativa a  los vehículos de combustión y la teórica prohibición de su venta a partir de 2035. Finalmente, se acabó contemplando la posibilidad de que se pudieran seguir vendiendo coches aptos para funcionar con combustibles sintéticos neutros en emisiones. En todo caso, lo que parece claro es que el planteamiento inicial de la revolución verde se han relajado y, si las tesis francesas sobre el hidrógeno de origen nuclear bajo en carbono triunfan, podrían hacerlo más aún todavía. Hasta Bill Gates cree que la energía nuclear es la solución.