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La profunda evolución registrada en los costes de la memoria RAM refleja una crisis estructural sin precedentes en el seno de la industria global del hardware, impulsada de manera implacable por la saturación de las líneas de producción orientadas a los centros de datos de inteligencia artificial y la altísima demanda de componentes especializados. Esta dinámica ha transformado por completo el mercado de la informática de consumo, encareciendo de forma drástica el ensamblaje y la actualización tanto de ordenadores de sobremesa como de equipos portátiles, también de los móviles sin importar la gama.

Los análisis económicos y los datos de los principales rastreadores de precios del sector evidencian un encarecimiento generalizado que supera con creces la inflación habitual. Los kits de memoria DDR4 más económicos, que a finales de 2020 se comercializaban en una horquilla de entre 60 y 95 dólares, incluyendo conjuntos de 32 GB por debajo de la barrera de los 100 dólares, se sitúan hoy fácilmente entre los 104 y los 198 dólares como mínimo en los canales minoristas, experimentando incrementos porcentuales que oscilan entre el 73% y más del 100%. Por su parte, las configuraciones de mayor capacidad, como los kits de 64 GB que en el pasado rondaban los 200 dólares, se disparan en la actualidad hasta alcanzar los 450 o casi 500 dólares.

La crisis de memoria RAM lleva un año y no se ve el final de ello

En octubre de 2020, los precios de las memorias RAM no subían de los 100 dólares en el caso concreto de 16 y 32 GB de RAM. Eso ya no es posible encontrarlo actualmente. Esta es una pequeña comparativa de precios de algunos productos que se han encarecido:

  • Kit GeIL DDR4-3200 de 16 GB por 59,99 dólares (hoy 104 dólares)
  • Kit Team T-FORCE VULCAN Z DDR4-3200 de 32 GB por 94,99 dólares (hoy 198 dólares)
  • Kit G.Skill de 64 GB por 204,99 dólares (hoy 489 dólares).
La memoria RAM no dejará de subir su precio

Aunque el estándar DDR5 no cuenta con una comparativa temporal directa con el año 2020 debido a su posterior introducción comercial, la escalada de precios resulta igualmente drástica. Los conjuntos de 32 GB de alta velocidad que hace apenas un año mantenían precios razonables alcanzan o superan hoy los 450 dólares, mientras que las opciones más avanzadas de 64 GB rozan o rebasan los 900 dólares. Incluso los componentes de generaciones anteriores han sufrido subidas muy agresivas debido a que los fabricantes han priorizado la producción de arquitecturas más rentables, convirtiendo la memoria heredada en un bien cada vez más escaso y cotizado.

Esta preocupante situación responde a factores macroeconómicos muy claros. Por un lado, el auge desmedido de la inteligencia artificial ha llevado a los grandes conglomerados tecnológicos a acaparar obleas de silicio para abastecer servidores y superordenadores, donde los márgenes de beneficio para los fabricantes de semiconductores superan ampliamente a los de la electrónica de consumo. Por otro lado, el efecto que ha reducido drásticamente la oferta destinada al mercado doméstico, provocando un desabastecimiento que dispara los precios en cadena. Lejos de vislumbrarse una normalización a corto plazo, las previsiones de la industria advierten que estas tensiones persistirán durante los próximos meses.