Los Bombers de la Generalitat mantienen un amplio dispositivo para intentar estabilizar durante esta noche un nuevo incendio forestal que quema desde este domingo por la tarde entre Aiguamúrcia, Querol —en el Alt Camp— y Pontons, en el Alt Penedès. El fuego ha afectado, según el último balance de los Agentes Rurales, 114,82 hectáreas, mayoritariamente de masa forestal, mientras unas 2.500 personas continúan confinadas en diversos núcleos y urbanizaciones de los municipios de Aiguamúrcia, la Llacuna, Pontons, Querol y Torrelles de Foix. La investigación para aclarar cómo se ha originado este nuevo fuego, todavía está en marcha.
En el Centro de Mando Avanzado instalado en Sant Jaume dels Domenys, el inspector de los Bombers Oriol Corbella ha explicado que las próximas horas serán determinantes. Con la retirada de los medios aéreos a causa del ocaso, el dispositivo continuará trabajando con 270 bomberos y 86 dotaciones terrestres, entre las que hay 31 camiones de agua. Durante toda la tarde también han participado cuatro aviones de vigilancia y ataque, dos helicópteros bombarderos, tres helicópteros de mando y dos hidroaviones de gran capacidad del Ministerio para la Transición Ecológica. Los Bombers confían en que el aumento de la humedad relativa y la pérdida de intensidad del viento de marinada ofrezcan una ventana de oportunidad para avanzar en las tareas de extinción. Aun así, Corbella ha advertido que todavía queda mucho trabajo por hacer y que el fuego no se puede dar todavía por estabilizado. "El incendio se podrá dar por estabilizado cuando tengamos la seguridad de que los dos flancos no se pueden abrir para hacer nuevas carreras en dirección a las diferentes urbanizaciones que tenemos confinadas", ha asegurado.
El objetivo: cerrar los flancos antes de la madrugada
La estrategia de los Bomberos pasa ahora por aprovechar las mejores condiciones meteorológicas para cerrar unos 200 metros del flanco izquierdo, 200 metros más de la cabeza del flanco derecho y unos 800 metros de la cola. Si estas maniobras tienen éxito, el perímetro podría quedar estabilizado este lunes a primera hora. Desde el inicio del incendio, declarado cuando faltaban pocos minutos para las cuatro de la tarde, los Bomberos han destinado un gran número de recursos porque el potencial del fuego podía superar inicialmente las 2.000 hectáreas. Las llamas han hecho una primera carrera muy rápida, con focos secundarios en la cabeza del incendio y una velocidad de propagación que pasó de un kilómetro por hora a dos kilómetros por hora. Una vez se ha conseguido detener la cabeza del fuego en una zona de viñedos, después de que atravesara la carretera T-224, todos los esfuerzos se han centrado en impedir que los flancos sigan ensanchándose.
El barranco del Infierno, el punto más delicado
La principal preocupación sigue siendo el flanco izquierdo, que baja por el barranco del Infierno. Corbella ha explicado que se trata de una zona muy abrupta y que los equipos no pueden acceder directamente porque hay riesgo de desprendimientos. Por este motivo, la estrategia es "acompañar el fuego" para que llegue de manera controlada hasta una carretera, evitando que vuelva a ganar intensidad. En el flanco derecho, el GRAF está ejecutando maniobras de fuego técnico para anclar las llamas en diversas pistas forestales e impedir que el viento las pueda empujar hacia la urbanización de Valldossera, una de las zonas confinadas.

Según los cálculos efectuados por la unidad de Sistemas de Información Geográfica (GIS), el 97,37% de la zona afectada es de arbolado y el resto es matorral, pastos y suelo urbano. El fuego afecta a los términos municipales de Querol (54,80%) y Aiguamúrcia (16,56%), en el Alt Camp, y Pontons (28,64%), en la comarca del Alt Penedès. Los Agents Rurals siguen trabajando en el cálculo de la afectación y en la investigación de la causa conjuntamente con los Mossos d’Esquadra.
Se mantiene el confinamiento de 2.500 personas
Protecció Civil mantiene vigente la orden de confinamiento enviada mediante el sistema ES-Alert a las urbanizaciones de Ranxos de Bonany, Bonany, Valldossera, Can Llenes, Mas Gassons y el Mas Vermell, así como a diversos núcleos de los municipios afectados. Las autoridades insisten en que los vecinos deben mantener puertas y ventanas cerradas y evitar cualquier desplazamiento mientras dure la emergencia.
El alcalde de Aiguamúrcia, Òscar Sendra, ha hecho un llamamiento a respetar estrictamente el confinamiento y ha reconocido que el municipio vive horas de preocupación después de haber sufrido tres incendios en solo una semana. "Los vecinos están desconcertados", ha afirmado, mientras los Agentes Rurales y los Mossos d'Esquadra mantienen abierta la investigación sobre el origen del fuego y aseguran que, de momento, no se descarta ninguna hipótesis. Aunque todo el mundo da por hecho que una persona se dedica a provocar incendios, ya que este es el tercer incendio en pocas horas en la zona y se han detectado diversos focos, la policía y los Agentes Rurales, por ahora, no tienen ningún detenido y mantienen todas las líneas de investigación abiertas.
En el dispositivo de extinción de los Bombers de la Generalitat, también se han desplazado efectivos del GROS (Grupo Operativo de Apoyo), que han desplegado el Centro de Mando de los Bombers en Sant Jaume dels Domenys, desde donde se dirige la emergencia. También se han desplazado efectivos del GRAF (Grupo de Actuaciones Forestales), de los EPAF (Equipos de Prevención Activa Forestal), de la unidad de Medios Aéreos y técnicos operadores de control de la sala territorial del Camp de Tarragona y de la Sala Central de los Bombers de la Generalitat. El dispositivo también cuenta con efectivos de los Agentes Rurales, de los Mossos d'Esquadra, de Protecció Civil, de las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF), del Sistema de Emergencias Médicas, de la Cruz Roja y de la Guardia Civil.