La unidad Tedax (Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos) de los Mossos D'Esquadra de Lleida han hecho explotar más de cien artefactos originarios de la Guerra Civil durante el 2016 en las comarcas de Lleida.

La cifra se mantiene estable en los últimos años aunque hace casi ocho décadas que acabó el conflicto. Entre las actuaciones más complejas destacan las detonaciones de tres bombas de aviación.

Uno de los obuses, el mayor, se localizó el 24 de marzo en Cervera, en los terrenos donde se hacían las obras de un nuevo supermercado al lado de l'N-II. La bomba no se pudo trasladar y la detonación controlada obligó a confinar a unos 200 vecinos de un centenar de viviendas.

También durante este año los Tedax han desactivado 35 granadas de mano, 13 granadas de mortero y 51 proyectiles de artillería.

Setenta y siete años después del final de la guerra todavía se encuentran muchos restos del armamento con que se utilizó durante los meses que el frente estuvo en las comarcas de Lleida. La desactivación de estos artefactos supone todavía el gran grueso del trabajo de los artificieros de los Mossos en las comarcas de Lleida, según reconoce el cabo Albert.

102 artefactos neutralizados este año

En concreto, durante este 2016 se han neutralizado 102 artefactos (entre bombas de aviación, granadas y proyectiles). El año 2015 fueron 104 (3 bombas, 21 granadas de mano, 31 granadas de mortero y 49 proyectiles de artillería).

Según el cabo de los Tedax, actualmente la mayoría de este material se encuentra en zonas de montaña y en campos de cultivo donde la maquinaria agrícola remueve la tierra y hace aflorar los explosivos. También hay bastantes casos en que los artefactos aparecen durante las obras de reforma de casas antiguas, ya sea bajo el tejado, en dobles paredes o al subsuelo.

Donde es menos habitual de localizar hoy día está en zonas urbanas donde ya se han ido retirando a lo largo de los años. Por eso la actuación más excepcional y espectacular de este 2016 fue la del 24 de marzo en Cervera.

No sólo porque la bomba de aviación apareció al núcleo urbano sino también porque fue imposible retirarla del lugar para hacerla explotar en otro lugar. La bomba de aviación localizada por los trabajadores de las obras de un supermercado hacía 50 centímetros de largo y 20 centímetros de diámetro.

La detonación fue tanto fuerte que rompió los cristales de los inmuebles del lado y provocó una gran polvareda. Incluso una persona fue atendida por una crisis de ansiedad. Más de 200 vecinos fueron confinados y se desalojó a los clientes y trabajadores del establecimiento comercial.
Las otras dos bombas de aviación desactivadas este 2016 se descubrieron en Llardecans (Segrià), en terrenos no muy lejos del núcleo urbano del pueblo.

En los dos casos, sin embargo, se pudieron trasladar a una gravera para hacerlas explotar y no supuso ninguna afectación para los vecinos.
Este 2016 también ha trascendido el caso del hallazgo de una granada de mano durante las obras de rehabilitación de una casa de la calle Mercadal de Bellpuig (Urgell).

Fue en agosto y efectivos de los Tedax recogieron el artefacto para hacerlo explotar posteriormente. Por otra parte, a finales de septiembre un vecino avisó a los Agentes Rurales del hallazgo de dos granadas todavía activas entre lados de piedra de una finca agrícola de l'Espluga Calba, en las Garrigues.

Material explosivo industrial y otros servicios

Aparte de los artefactos de la Guerra Civil, el otro gran campo de explosivos que quedan en manos de los artificieros de los Mossos son los de carácter industrial. El cabo Albert explica que la mayoría es material antiguo, ya que hace años se podía comprar sin muchas restricciones para hacer explotar grandes rocas o cepas de árboles y ampliar así los campos de cultivo.

Dentro de este ámbito entrarían cartuchos de dinamita (225), cartuchos de amonita (10) o los detonadores pirotécnicos (24). Este 2016 también se han neutralizado tres cohetes anti-granizo, unos artefactos muy polémicos que utilizaban algunos campesinos para deshacer las nubes amenazadoras y evitar tormentas de piedra.
Por último, la estadística de los Tedax de Lleida también recoge que este año se han desactivado 38 cartuchos de munición; 72 estopins; 5 espoletas; 13 metros y 500 gramos de mecha lenta; 500 gramos de pólvora y un bote de humo de ocultación.
Por otra parte, la unidad también ha llevado a cabo 5 dispositivos de protección (visitas de personalidades) y 2 inspecciones de objetos sospechosos. Además, se han hecho 41 charlas informativas en centros educativos para explicar a los alumnos la peligrosidad de los artefactos explosivos -tanto los de la Guerra Civil como los pirotécnicos- y darlos pautas de cómo tienen que actuar si encuentran.

Recomendaciones

De hecho, el cabo insiste en que la recomendación más importante es no tocar, mover o manipular nunca el artefacto para evitar accidentes. "Lo mejor que se puede hacer es llamar al 112 o informar la comisaría de Mossos más próxima a fin de que los especialistas en desactivación de artefactos explosivos los neutralicen al mismo momento o se los lleven para hacerlo cuando crean conveniente", afirma.
Además, recuerda que tampoco se puede coleccionar este tipo de material en casa porque está prohibido y es peligroso. "Tenemos que pensar que la tenencia de artefactos explosivos está prohibida, así como su compra-venta, y tenerlos en casa supone un riesgo muy importante, no sólo para la persona que los colecciona sino también para los que viven alrededor; es fácil que intentando desactivar un artefacto, estalle, y provoque lesiones a la persona que lo está manipulando y a las personas que puedan estar cerca", insiste.