Un centenar de personas se han concentrado este domingo en la plaza de Sant Jaume de Barcelona para protestar por la muerte de dos perros a manos de policías. La manifestación, convocada a las cinco de la tarde por la entidad SOS Animals Maresme y secundada por el partido animalista Pacma, ha reclamado "justicia" para los dos animales, que murieron en circunstancias similares después de haber agredido presuntamente a un agente de la Guardia Urbana y a un policía local de Segur de Calafell (Tarragona).

El portavoz de la entidad organizadora, Toni Solana, se ha dirigido a los manifestantes para condenar la muerte de Shaitan, el rottweiler que fue abatido por un agente del cuerpo del municipio del Baix Penedès este sábado. El representante de SOS Animals Maresme ha vuelto a pedir que "se depuren responsabilidades" y se revisen los protocolos de actuación de la policía para evitar que se repitan casos como este o el de la perra Sota.

Los participantes en la protesta han encendido las linternas de sus móviles y han guardado un minuto de silencio en memoria de los dos perros. Las consignas más repetidas por los animalistas han sido "Basta de maltratar animales", "Menos pistolas y más educación" y "Sota, hermana, aquí está tu manada".

Caso Shaitan

La manifestación ha contado con la presencia de Nerea y Fran, la pareja que hizo público el caso del perro abatido en Segur de Calafell. Estos jóvenes son familiares y vecinos de los propietarios de Shaitan y el rottweiler que los acompañaba esta tarde en la plaza de Sant Jaume es el tío del animal muerto a manos de un policía local.

"Oímos dos tiros y al salir a la calle vimos cómo el agente disparaba una tercera vez al perro", asegura Nerea, quien pone en duda la versión oficial. Según explica la vecina, los policías se pusieron muy nerviosos al ver que tanto ella como su pareja les pedían explicaciones y tomaban fotografías del lugar de los hechos. "Primero nos dijeron que el animal había atacado al agente y después rectificaron y aseguraban que los había acosado contra una pared de hormigón", señala.

La pareja denuncia que ha recibido amenazas por haber hecho público el incidente, pero dice que no se echará atrás. "No tienen derecho a hacer lo que hicieron. Le dispararon tres tiros en la cabeza", cuenta Nerea, quien añade que no se trataba de un perro peligroso y que existen otros métodos para reducir un animal sin tener que matarlo.