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En los últimos años, los estudios históricos de la ciencia dedicados al género han constatado cómo, para entender mejor y contrarrestar las desigualdades de género en ciencia, debemos ir un poco más allá de recuperar nombres de mujeres que han contribuido al conocimiento.

Especialmente porque, si solo nos dedicamos a recopilar historias de estas mujeres, tendremos una bonita colección de "cromos" de mujeres científicas, pero seguiremos sabiendo muy poco sobre por qué y cómo las mujeres contribuyeron o no a la creación del conocimiento científico. En definitiva, sabremos poco sobre cómo el género ha influido en este desarrollo científico.

Los estudios históricos del género en ciencia han mostrado tres posibles aproximaciones para evitar caer en la trampa del listado de mujeres extraordinarias. En primer lugar, visibilizar qué dinámicas se han dado en cada período, cuáles han sido las barreras, retos, luchas y oportunidades de las mujeres en ciencia. Hay que aproximarse a cada período de forma detallada, pero esta vía puede mostrarnos, por ejemplo, que las mujeres en el Estado español, no estudiaron en la universidad hasta finales del siglo diecinueve, y que hasta 1910 necesitaron permiso paterno para hacerlo. Dolors Aleu, una de las primeras mujeres en estudiar medicina en Barcelona tenía que ir a clase escoltada.

Si solo nos dedicamos a recopilar historias de mujeres, tendremos una bonita colección de "cromos" de mujeres científicas, pero seguiremos sabiendo muy poco sobre por qué y cómo las mujeres contribuyeron a la creación del conocimiento científico

En segundo lugar, los nuevos estudios de género y ciencia ponen también el énfasis en lo que podríamos llamar conocimientos femeninos. ¿Se ha hecho una ciencia determinada a lo largo de la historia porque la han hecho hombres mayoritariamente? Si miramos los lugares tradicionales de ciencia en buena parte de la historia, nos encontraremos mayoritariamente a hombres. Las mujeres, como ya hemos dicho, no iban a la universidad y, en general, no sabían leer y escribir. ¿Podemos concluir que las mujeres no contribuyeron al conocimiento?

Lo que ha hecho la investigación en género es buscar en lugares no tradicionalmente descritos como cualificados, como el doméstico. Explorando este espacio encontramos que muchas mujeres en diferentes estratos sociales tenían amplios conocimientos, entre otros, médicos y botánicos, que, a menudo, se incorporaban a los conocimientos oficiales.

Finalmente, esta forma de ver a las mujeres en ciencia, pone también su atención en cómo la ciencia oficial, la ciencia de los hombres, ha visto a la mujer como objeto de estudio científico, y cómo ha afectado al conocimiento. Por ejemplo, hasta tiempos bastante recientes, el óvulo era un agente pasivo en el proceso reproductivo que se limitaba a dejar entrar el espermatozoide, que era el agente con el papel activo. La ciencia ha visto ahora que el óvulo dispone de diferentes mecanismos para ser muy activo en el proceso reproductivo. 

En definitiva, estas son algunas de las posibles formas de captar mejor el papel histórico de las mujeres en ciencia para así, poco a poco, eliminar las concepciones machistas que continúan presentes en la práctica científica actual.

Dr. Miquel CarandelllBaruzzi,historiador de la ciencia