El Departament d’Educació recuperará el curso 2027-2028 las lecturas obligatorias de lengua catalana y castellana en primero y segundo de bachillerato, dos años después de haberlas eliminado. El mismo curso, todas las escuelas e institutos, tanto públicos como concertados, deberán disponer también de un plan lector. Las dos medidas forman parte de la estrategia del Govern para reforzar los aprendizajes fundamentales y recuperar prácticas como escribir a mano, leer en voz alta o trabajar más el cálculo mental.
“Planteamos un retorno urgente a las prácticas esenciales”, ha defendido la consellera de Educació, Esther Niubó, durante la presentación de una nueva guía dirigida a los centros. Según ha remarcado, se trata de aspectos que “han perdido peso en el sistema educativo, y no se puede permitir”.
Vuelven las lecturas comunes en bachillerato
Educación volverá a establecer una lista común de libros que deberá leer el alumnado de primero y segundo de bachillerato en las asignaturas de lengua catalana y castellana. Este sistema ya había estado vigente, pero se retiró el curso 2024-2025, una decisión que generó críticas dentro del sector editorial. El Departament prevé revisar ahora el listado y recuperarlo el curso 2027-2028, aunque todavía no ha concretado qué obras formarán parte de él.
En primaria y secundaria, en cambio, los centros tendrán margen para escoger los libros. La nueva guía recomienda que cada escuela e instituto elabore su propio documento de lecturas obligatorias entre 5º de primaria y 4º de ESO, con obras adaptadas al nivel de comprensión lingüística del alumnado y con una dificultad progresiva. Esta propuesta será una recomendación y los centros podrán seleccionar los títulos de manera autónoma, a diferencia del bachillerato, donde las lecturas serán fijadas por el Departament.
Un plan lector obligatorio para todas las escuelas e institutos
A partir del curso 2027-2028, todos los centros públicos y concertados deberán contar también con un Plan de Lectura de Centro (PLEC). Hasta ahora este documento era voluntario, aunque muchos centros ya disponen de él. El plan debe definir cómo se trabaja la lectura para que el alumnado desarrolle las competencias necesarias para leer, aprender a través de los textos y adquirir el hábito y el gusto por la lectura. Según los datos facilitados por el Departament, al menos 700 centros ya tienen un PLEC redactado siguiendo las pautas de la Generalitat, mientras que otros disponen de documentos elaborados con criterios propios.
La intención de Educación es que todos los centros acaben trabajando con un mismo formato. El Departamento considera la lectura una "herramienta esencial" para el aprendizaje y sitúa tanto los planes lectores como las lecturas comunes de bachillerato dentro de esta estrategia.
Más papel, oralidad y cálculo mental en las aulas
La nueva guía de refuerzo de los aprendizajes fundamentales, ya disponible para los centros, recoge prácticas que Educación considera avaladas por la investigación científica y que quiere potenciar en las aulas. Entre las propuestas se encuentra recuperar más espacios de oralidad mediante lecturas en voz alta, exposiciones y debates, así como reforzar la escritura manual con apuntes, esquemas, resúmenes y trabajos hechos a mano. "No podemos dejar que los alumnos de 13 años dejen de hacer resúmenes porque los haga la inteligencia artificial", ha afirmado Niubó.
La consejera también ha relacionado la pérdida de algunas de estas prácticas con la expansión de la digitalización en las aulas. Según ha señalado, este proceso ha arrinconado dinámicas tradicionales basadas en la lectura y ha afectado la capacidad de atención, el razonamiento y la estructuración del conocimiento. "¡Debemos actuar porque todavía estamos a tiempo!", ha defendido.
En matemáticas, la guía plantea dedicar sesiones breves y frecuentes al cálculo mental, trabajar problemas vinculados a situaciones cotidianas y pedir al alumnado que explique de manera razonada cómo ha llegado a una solución. "No se trata de memorizar cómo se deben hacer las operaciones, sino entender por qué motivo y cómo se hacen", señala el Departamento. Educación también quiere que los contenidos explicados en clase dispongan de un soporte escrito, ya sea mediante libros de texto, fichas o dosieres preparados por los centros, como refuerzo de las explicaciones orales y de las actividades experimentales.
Niubó ha definido el conjunto de medidas como un "cierto retorno a lo que había sido la escuela durante muchos años" y ha defendido que recuperar estas prácticas no significa retroceder. "Reforzar la escritura y la oralidad no es mirar atrás, sino consolidar los elementos que hacen posible todos los aprendizajes", ha concluido.
