En agosto del 2017, una cincuentena de personas se concentraron en el río Siurana, concretamente en el punto donde el agua de su caudal es derivada hacia el pantano de Riudecanyes. Eran un grupo de ecologistas que reivindicaban que el agua recuperara su curso natural en lugar de acabar en el embalse. De este medio centenar de ecologistas, dos están a las puertas del juicio, que comenzará este jueves 12 de marzo, casi nueve años después de los hechos y un largo periplo judicial. Son Andreu Escoda  y Anaïs Estrems, a quienes la Comunidad de Regantes del Pantano de Riudecanyes denunció por haber colocado mesas de madera con la intención de impedir que el agua continuara el camino hasta el pantano e intentando que esta siguiera por el afluente del río Siurana. Mientras los regantes piden penas superiores a los cuatro años de prisión y sanciones económicas de más de 7.000 euros,  acusándolos de delitos de usurpación y daños, los activistas, que son representantes del Grupo de Estudio y Protección de los Ecosistemas del Camp (GEPEC-EDC) y de la plataforma por el Río Siurana hablan de una acción reivindicativa y simbólica, lamentando que estas peticiones son desproporcionadas y que su objetivo es "castigar la disidencia" respecto del "problema hídrico real del Priorat". 

Por su parte, la Fiscalía Provincial de Tarragona recoge que esta protesta en el azud, donde el agua se desvía hacia Riudecanyes, provocó unos daños por valor de 245 euros y la "pérdida" de aproximadamente 14.000 metros cúbicos de agua que discurrieron por el caudal indebido e impidieron el abastecimiento del pantano de Riudecanyes. Su valor asciende a 4.253 euros". La Fiscalía también recoge un delito leve de daños y el de usurpación, por los cuales también piden el pago de una multa y una indemnización a la comunidad de regantes. 

Un trasvase "injustificado" con impacto ecológico y social 

Por su parte, las plataformas ecologistas de las cuales forman parte los acusados denuncian que este juicio se haya pospuesto hasta cuatro veces. Hay que tener en cuenta que la fecha original para la celebración del juicio era hace tres años, a finales de junio de 2023, cuando ya habían pasado seis años de los hechos. Ahora bien, se ha retrasado hasta tres veces: en noviembre de 2023, en junio de 2024 y en abril de 2025. Para las entidades, estos retrasos son una "herramienta de presión que desgasta el movimiento en defensa del territorio". Por este motivo, han convocado una concentración en apoyo de los dos acusados ante los juzgados de Reus, para acompañarlos en el inicio del juicio este jueves. En su comunicado, las plataformas aseguran que lo que esconde este caso es "la gestión del trasvase, que desvía entre el 80 y el 90% del caudal del Siurana hacia la cuenca hidrográfica del Baix Camp. Esto, lamentan, tiene un impacto ecológico, ya que no se puede mantener el equilibrio biológico, y también social, recordando que muchos pueblos de la comarca del Priorat tuvieron que ser abastecidos con "camiones cisterna durante los meses de sequía". Yendo más allá, denuncian que se trata de un "trasvase injustificado", ya que parte del agua de Riudecanyes ha acabado en el mar después de abrir compuertas a raíz de la riada de enero, mientras que Siurana es el "pantano más vacío de Catalunya". 

En la imagen principal, el río Siurana, en una fotografía del 2025 / Foto: ACN