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El president del Parlament, Josep Rull, ha dado la bienvenida este jueves al exconseller de Cultura Lluís Puig en su regreso a la cámara catalana después de nueve años de exilio. Rull ha definido la ocasión como un "momento de gran trascendencia histórica" y ha reivindicado que Puig pueda volver a ejercer sus derechos políticos como diputado. "Honorable diputado, bienvenido de nuevo al Parlament de Catalunya", ha proclamado al recibirlo en la sede de la soberanía nacional de Catalunya.

Rull ha descrito a Puig como un "servidor público honesto, valiente y comprometido", además de "patriota y buena persona", y ha lamentado que se le haya querido apartar de su actividad política. Según el presidente del Parlament, el regreso del exconseller permite que sus electores recuperen unos derechos fundamentales. Con todo, ha advertido que la normalidad institucional todavía no se ha restablecido del todo, porque el president en el exilio, Carles Puigdemont, continúa fuera de Catalunya. "Nos hace recuperar la normalidad que no ha sido restablecida, porque todavía no está el presidente Puigdemont. Todavía permanece en el exilio", ha afirmado Rull, que ha situado el regreso de Puig en el contexto de la represión política y de los exilios que han marcado la historia de las instituciones catalanas.

 

Seis presidentes del Parlament han sufrido el exilio

Durante su intervención, Rull ha recordado que el exilio es un concepto "dramáticamente familiar" para Catalunya y ha repasado las figuras institucionales que han tenido que vivir lejos del país. Ha mencionado a varios presidentes de la Generalitat, como Francesc Macià, Lluís Companys, Josep Irla y Josep Tarradellas, así como presidentes del Parlament que también sufrieron el exilio, como Joan Casanovas y Heribert Barrera.

El presidente de la cámara ha vinculado el regreso de Puig con esta memoria histórica y con la persistencia de las instituciones catalanas a pesar de las adversidades. En este sentido, ha recordado que este año se conmemora el regreso de Tarradellas, que había sido escogido president de la Generalitat en el exilio, en México, antes de regresar a Catalunya en 1977. Rull también ha puesto una nota personal al discurso al recordar que Lluís Puig ha visto nacer a su nieta, Joana, durante el exilio. "Estoy convencido de que, cuando sea mayor, recordará a un hombre valiente y honesto", ha afirmado.

Agradece el papel de la Catalunya Nord durante el exilio

El presidente del Parlament ha reivindicado igualmente la Catalunya Nord, donde Puig ha residido durante estos años, como una parte inseparable del país. Por ello, ha matizado que el suyo ha sido un exilio con una vinculación permanente con Catalunya. "Es un exilio relativo, porque la Catalunya Nord es Catalunya", ha defendido. Rull ha hecho referencia al Rosellón y al Conflent para subrayar la continuidad cultural y nacional más allá de las fronteras administrativas. En este contexto, ha recordado que Pompeu Fabra, uno de los referentes de la lengua catalana, está enterrado en el Conflent.

El presidente del Parlament ha concluido que el regreso de Puig tiene un significado que va más allá de la recuperación de la actividad parlamentaria de un diputado. "La imagen es poderosa colectivamente", ha afirmado, antes de definirla como "la victoria de toda una nación que ha sabido mantener su dignidad y perseverancia ante una aparente normalidad". Rull ha cerrado la bienvenida con un mensaje de esperanza y resistencia ante la represión: "La esperanza siempre es más poderosa que el miedo".