Este miércoles es el día en el que observar las portadas una junto a otra permite ver más claro que Madrid nos roba —al resto de ciudadanos—. Es una de las tragedias clásicas españolas. No es ninguna novedad. Es un hecho sobre el que cualquier catalán (y cualquier español) tiene una idea clara: los gastos del Estado son muy superiores en Madrid que en Catalunya (puedes sustituir Catalunya por la autonomía que quieras). El Ministerio de Hacienda ha publicado los datos de ingresos y gastos territorializados de 2021 que se utilizan para calcular las balanzas fiscales. La ministra María Jesús Montero no lo ha hecho por gusto o para informarnos —hace diez años que el Gobierno no publicaba estas cifras— sino que es una condición de Junts para investir a Pedro Sánchez. Los datos concretos son muy explícitos. Por ejemplo, las empresas públicas invirtieron un 68% más en Madrid que en Catalunya.

La Vanguardia abre con este tema y lo presenta de otra manera: La inversión pública por habitante en Madrid duplica la de Catalunya. Es una buena razón por la que compensa ser capital de un Estado (La Vanguardia no dice eso, Dios nos libre). El Periódico, en cambio, agarra el rábano por las hojas y dice que el Gobierno y la Generalitat "se enzarzan sobre las balanzas fiscales". Claro, la sustancia de la cosa es que la Generalitat se ha enfadado con el gobierno central porque no le da dinero. Qué extraño. Qué sorpresa. ¿Y qué querían, que el president Pere Aragonès saliera en prime time por TV3 a dar las gracias y aplaudir al presidente Pedro Sánchez? Si este título no son ganas de menospreciar el tema, ya me explicarás. Porque encima va por debajo de la portada, dado que el diario ha considerado más importante el futuro servicio único de motos eléctricas de alquiler para toda el área metropolitana de Barcelona. Es exactamente la noticia por la que suspiraban todos los barceloneses metropolitanos.

Peor lo explica El Mundo, que no puede desmentir la iniquidad que muestran los datos y los oculta, acusando a Sánchez de publicarlas para facilitar "a Puigdemont" que exija "soberanía fiscal" y para que "el separatismo denuncie sus agravios". Como queriendo decir que los datos son ciertos, pero que es muy inoportuno publicarlas. No es solo mala sombra. Parece que vengan de la luna. El maltrato inversor del estado español a todo lo que no sea Madrid no es ninguna novedad ni es reciente. Está muy documentado e incluso hay a quien le parece justo y necesario. Encima, el diario pretende añadir humillación a la herida y explica que Catalunya "tiene el agujero mayor en pensiones", como si dependieran de Catalunya y fuera una carga que los españoles tienen que pagar a los catalanes insolventes.

Ara publica en portada otra noticia, interesante para complementar el cuadro: los impuestos propios solo suponen el 2% de los ingresos de las comunidades autónomas. Este porcentaje es una media de las autonomías de régimen común (todas, salvo el País Vasco y Navarra). Aquí se reproduce un hecho diferencial entre Catalunya, que en 2022 ingresó 922 millones vía impuestos propios —como el de las bebidas azucaradas envasadas— y la Comunidad de Madrid, que no ingresó nada por este concepto porque no tiene ningún impuesto propio. No le hace falta ¿verdad?

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