Lluís Puig, que fue conseller de Cultura del Govern de Carles Puigdemont y que se marchó al exilio en octubre de 2017 por los hechos del Procés, ha vuelto a Catalunya después de nueve años. Puig es diputado de Junts en el Parlament y durante la legislatura su escaño ha estado vacío y ocupado por un lazo amarillo. Ayer jueves volvió a la cámara catalana, donde fue recibido por el president Josep Rull, numerosas personalidades políticas y por los diputados independentistas. De la jornada, su partido criticó que el president de la Generalitat, Salvador Illa, no estaba en el recibimiento. Sí que se encontraron en una reunión en privado. Hoy viernes. Puig ha lamentado la ausencia del president Illa en el hemiciclo, y ha afirmado que le supo mal.
"Me supo mal que no estuviera Illa ayer. No porque sea más importante, pero sí que esperaba encontrarlo, sentado", ha admitido el exconseller de Cultura en una entrevista en RAC1. Sobre esto, ha añadido que siempre que algún diputado ha tenido una enfermedad o una gran ausencia por algún motivo, al abrir la sesión el president se ha dirigido al Pleno al principio para recibirlo. "Yo no pretendía ni más ni menos", ha apuntado Puig, a pesar de añadir que no está "molesto". Poco antes, en una entrevista en TV3, el diputado juntaire ha admitido que la presencia de Illa le hubiera "hecho ilusión", como gesto "institucional". "Pero no le quiero dar más importancia. Me preocupa más que en el Parlament se hable tanto castellano", ha añadido.
Preguntado por la reunión privada que tuvo con el president Illa, Lluís Puig ha rechazado dar detalles. El exconseller ha señalado que a lo largo de su trayectoria ha tenido "el honor" de hablar en privado con la mayoría de los presidents desde Jordi Pujol y que nunca ha dado información sobre el lugar o el contenido si un president le pide un encuentro privado, por el "respeto institucional" que tiene hacia la figura de la máxima autoridad de Catalunya. Eso sí, Puig ha insistido en que llevaba un discurso preparado escrito en calidad de conseller de Cultura que se marchó "ilegítimamente", una "de las pocas veces" que lo ha hecho, y le hubiera gustado que Illa hubiera estado allí en el hemiciclo para oírlo.
"He llorado toda la vida. Y en el exilio, más"
Dos días después de su regreso, Puig ha explicado que todavía está gestionando el "tsunami de emociones y reencuentros". Y ha asegurado que la realidad ha acabado superando lo que él se había imaginado. Ha explicado que en estos nueve años ha procurado no perder nunca el buen humor y dormir bien, pero ha admitido que "todo pasa por la cabeza", como que llegara un día la policía a llamar a su casa, llevarlo a un avión y repatriarlo. También ha apuntado que ha experimentado lo duro que es ser "un sin papeles" cuando le han caducado documentos. "He llorado toda la vida. Y en el exilio, más", ha añadido. Ahora, ya en Catalunya, lo primero que ha hecho ha sido reencontrarse con su casa y la familia en Terrassa y compartir una cena. Se ha encontrado una ciudad "no muy diferente", pero sí con muchas obras.
Lo volvería a hacer
Con relación al independentismo, Puig ha reafirmado que él "repetiría y volvería a hacer" el 1-O y que espera que sea "mejor" teniendo en cuenta lo que se ha aprendido colectivamente. "Esta gente está ahí, desengañada o más dormida, o esperando que pase algo que le vuelva a levantar los ánimos", ha considerado. Preguntado por qué haría diferente, el exconseller ha explicado que pensaba que el Gobierno acabaría hablando y ha añadido que, en este sentido, ahora no sería tan iluso. También ha explicado que cuando ha pasado por Bruselas como visitante en la Eurocámara, se ha encontrado con gente del PP y de Vox que no lo saludaban, sino que más bien "giraban la cara y se tensionaban". Sí que le han llamado políticos del PSC, si bien no ha dado nombres.
Sobre Aliança Catalana: "Como Ciudadanos. Mucho ruido y acabó en nada"
Sobre si está dispuesto a participar en actos de campaña electoral del 29N, ha respondido que "seguramente" no se podrá negar, a la espera de ver qué le pide el partido y qué le pide a él el cuerpo. De momento, sin embargo, dice que necesita situarse como diputado. Preguntado por la situación del independentismo, Puig ha valorado que discrepancias entre los partidos las ha habido siempre, también en 2017, pero que esto no privó de tener una estrategia conjunta. En este sentido, ha afirmado que le gustaría menos "guerracivilismo" y más gestos, símbolos, encuentros y discursos que den emoción a la gente. Sobre esto, ha añadido que existe un malestar social —maestros, médicos, por el transporte, agricultores, etc.— y que es porque no se arreglan los problemas por falta de recursos económicos. Por ello, ha abogado por un concierto económico y acabar con el "déficit fiscal", y ha lamentado que no hay ninguna propuesta nueva del Gobierno español.
Finalmente, Puig ha expresado su escepticismo con Aliança Catalana, el partido de derecha populista de Sílvia Orriols. El exconseller ha valorado que no le entusiasma este grupo, porque no ve "ningún programa ni idea". Los ha comparado con Ciudadanos: "Mucho ruido y acabó en nada". Eso sí, ha avisado que no quiere que el auge de Aliança "haga cambiar la manera de ser y el discurso" de Junts. Así, ha destacado que los juntaires tienen diferentes corrientes internas desde un primer momento y que eso le gusta.
