El papa León XIV ha protagonizado un hecho insólito en la historia de la Iglesia católica. Por primera vez de que se tiene constancia, un pontífice en ejercicio ha participado en unas elecciones políticas. Y lo ha hecho en los Estados Unidos, su país de origen, donde el próximo 3 de noviembre se celebrarán las elecciones de medio mandato, que determinarán la nueva composición del Congreso estadounidense durante los dos últimos años de la presidencia de Donald Trump. La Santa Sede ha confirmado este viernes que León XIV, nacido en Chicago y con ciudadanía estadounidense, ha enviado su voto por correo a Illinois, una decisión que rompe con la práctica histórica de sus predecesores de mantenerse al margen de los procesos electorales de sus países. La noticia tiene una significación especial porque el pontífice ha mantenido varios enfrentamientos públicos con Trump, especialmente por la política migratoria y la guerra contra Irán, a pesar de que no ha trascendido el sentido de su voto.
"León XIV ha ejercido su derecho de voto como ciudadano de los Estados Unidos siempre que ha tenido la oportunidad de hacerlo", ha explicado la Sala de Prensa de la Santa Sede en un comunicado oficial. El Vaticano ha precisado que, "en consonancia con esta práctica consolidada de participación ciudadana, el papa ha enviado su papeleta electoral por correo a Chicago". La nota añade que el santo padre expresa su "convicción sobre el derecho y el deber de los ciudadanos de participar en los procesos democráticos". También revela que, durante los años en que residió en Perú, donde desarrolló buena parte de su trayectoria religiosa, ejerció el derecho de voto siempre que le fue posible.
Pope Leo XIV has voted in the midterm elections of the United States, expressing his “belief in the right and the duty of citizens to participate in democratic processes.” The Holy See Press Office announced on Friday that Pope Leo XIV, an American citizen, "has exercised his right to vote as a United States citizen, whenever he was eligible to do so." The Press Office confirmed that, “in keeping with this long-standing practice of civic participation, he has submitted his mail-in ballot in Chicago.” “The Holy Father has also confirmed that, during his years of residence in Peru he exercised his right to vote whenever he was eligible to do so,” noted the statement.
— Vatican News (@VaticanNews) October 30, 2026
Un precedente inédito en la historia del papado
La decisión de León XIV tiene una trascendencia que va más allá del simple ejercicio de un derecho ciudadano. Hasta ahora, no se conocía ningún precedente documentado de un papa que hubiera votado en unas elecciones políticas durante su pontificado. Sus antecesores habían mantenido una separación entre su condición de jefes de la Iglesia católica y la participación electoral en los países de origen. Juan Pablo II, que dirigió la Iglesia entre 1978 y 2005, no participó en las elecciones de Polonia durante el pontificado, a pesar del protagonismo que tuvo en el proceso de democratización del país y en la oposición al régimen comunista. Tampoco consta que Benedicto XVI votara en Alemania, ni que Francisco lo hiciera en Argentina. Los papas italianos que habían ocupado el trono de San Pedro durante los siglos anteriores también se habían mantenido al margen de las elecciones políticas de su país.
El caso de León XIV presenta, además, una particularidad. Robert Francis Prevost, nacido en Chicago en 1955, es el primer papa estadounidense de la historia y conserva la ciudadanía de los Estados Unidos, además de la peruana y la vaticana. Esto le permite continuar ejerciendo sus derechos electorales, a pesar de residir en el Vaticano y ser el soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano. Se produce, por tanto, una situación singular: un jefe de Estado participa en las elecciones de otro país.
La participación electoral del pontífice tampoco contraviene necesariamente las normas de la Iglesia. El Código de Derecho Canónico establece, en el canon 287, que los clérigos no deben participar activamente en partidos políticos, salvo en circunstancias excepcionales. Pero esta limitación no equivale a una prohibición de ejercer el derecho de voto. De hecho, la doctrina católica defiende la responsabilidad de los fieles de participar en la vida pública.
Un voto que ha viajado del Vaticano a Chicago
La noticia había empezado a circular el jueves, cuando el diario Chicago Sun-Times reveló que Robert Francis Prevost, el nombre civil del papa, había solicitado una papeleta de voto por correo el pasado 3 de octubre. La petición figuraba en los registros electorales del condado de Will, en Illinois, donde el pontífice continúa inscrito en el censo en una dirección de New Lenox, una localidad del área metropolitana de Chicago donde vive su hermano John. "Robert Francis Prevost figura en la lista de personas que han solicitado una papeleta para votar por correo en las próximas elecciones", explicó al rotativo Kim Fladhammer, jefa de gabinete de la oficina electoral del condado. Inicialmente, las autoridades solo habían confirmado la solicitud de la documentación, pero no que el voto se hubiera llegado a emitir. La confirmación posterior del Vaticano ha resuelto esta incógnita.
No es, en cualquier caso, la primera vez que Prevost participa en unas elecciones estadounidenses. Los registros electorales indican que votó en las elecciones generales de 2012, 2014, 2018 y 2024, antes de ser elegido papa en mayo de 2025. Todavía más curioso es su historial de participación en las primarias de los dos grandes partidos estadounidenses: votó en las demócratas en 2008 y en 2010, y en las republicanas en 2012, 2014 y 2016. Esta alternancia no permite deducir sus preferencias políticas. En Illinois, los electores no tienen que estar afiliados permanentemente a un partido y pueden escoger en qué primarias participan. En cualquier caso, el voto es secreto, y el Vaticano no ha revelado por qué candidatos se ha decantado León XIV en esta ocasión.
Un gesto en plena confrontación con Trump
La decisión adquiere una dimensión política especial por el momento en que se produce. Las elecciones del 3 de noviembre llegan en un contexto de fuerte polarización en Estados Unidos y después de varios enfrentamientos públicos entre León XIV y Donald Trump, especialmente por la política migratoria de la Casa Blanca y la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Uno de los episodios de máxima tensión se produjo el pasado 7 de abril, cuando el papa reaccionó a las amenazas del presidente estadounidense contra Irán, que había advertido que podía acabar con toda una civilización en una sola noche. "Esto no es aceptable", respondió León XIV desde Castel Gandolfo. El pontífice fue más allá e instó a los ciudadanos a movilizarse políticamente contra la guerra: "Quiero invitar a intentar comunicarse con los congresistas, con las autoridades, para decir que no queremos la guerra, queremos la paz".
Aquellas declaraciones desencadenaron una confrontación que se intensificó cuando Trump acusó al papa de ser complaciente con la izquierda radical, "débil ante la delincuencia y nefasto en política exterior". León XIV respondió con una frase que dio la vuelta al mundo: "No tengo miedo de Trump. Continuaré hablando contra la guerra".
El pontífice también se ha mostrado crítico con las políticas de inmigración de la administración republicana y con la utilización de la religión para justificar determinadas decisiones políticas. En este contexto, su participación en las elecciones de medio mandato puede suscitar interpretaciones políticas, aunque la Santa Sede ha evitado cualquier referencia partidista.
El Vaticano ha presentado el gesto como una expresión de la convicción personal del papa de que la participación democrática no es solo un derecho, sino también un deber cívico. Una idea que León XIV ya había defendido públicamente en varias ocasiones. En un discurso pronunciado ante representantes del Partido Popular Europeo, el pasado abril, recordó que los ciudadanos "no son simples receptores pasivos de propuestas y decisiones políticas", sino que están llamados a participar activamente y a compartir la responsabilidad de las decisiones colectivas.
Un hermano del papa, ferviente seguidor de Trump
La paradoja es que el enfrentamiento entre León XIV y Donald Trump tiene también una dimensión familiar. El hermano mayor del pontífice, Louis Martin Prevost, de 75 años y residente en Florida, es un entusiasta seguidor del movimiento MAGA (Make America Great Again), el universo político más fiel al presidente estadounidense. Louis nunca ha escondido sus simpatías republicanas y ha compartido en las redes sociales publicaciones duramente críticas con los demócratas, incluidos insultos contra el expresidente Barack Obama y la expresidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi.
Su militancia trumpista llegó hasta el Despacho Oval. El 20 de mayo de 2025, pocos días después de la elección de León XIV, Trump recibió a Louis Prevost y su esposa, Deborah, en la Casa Blanca, en un encuentro en el que también participó el vicepresidente JD Vance. El presidente ya había expresado públicamente su simpatía por el hermano del papa: "Me gusta el papa y me gusta su hermano. Uno de sus hermanos es un gran seguidor de MAGA", declaró.
El mismo Louis se ha definido como un hombre de MAGA y ha reconocido que sus posiciones políticas son diferentes de las de su hermano. En una entrevista con Piers Morgan explicó que había decidido moderar sus intervenciones en las redes sociales para no complicar el pontificado. "No necesito crearle problemas. Ya tendrá bastantes", aseguró. Así, mientras León XIV ha mantenido discrepancias públicas con Trump por la guerra y la inmigración, su hermano mayor forma parte de los seguidores más convencidos del presidente. Una familia estadounidense en la que las diferencias políticas llegan hasta el Vaticano.
