Para hacer las preguntas que usted podrá leer acto seguido, nos hemos sentado en el sofá de su despacho. Un despacho, por cierto, donde domina el color blanco. En relación a ahora hace un año, se ve un lugar más vivido. Entonces, cuando hacía poco que se había trasladado, la estancia todavía no tenía personalidad. Ahora, a pesar del orden habitual en el expresident, cosa que hace que todo esté en su sitio, se nota que allí pasan cosas.

Antes de empezar me dice que está muy constipado y me ofrece tomar algo. La oferta es café o agua. Opto por el agua. Me la sirven en una jarra de vidrio. Está fresca. Después descubro que en otra sala hay una de estas fuentes de garrafa. A él también le traen agua, pero no dará ni un solo trago.

Se pone cómodo en su butaca, me mira con esa cara de media sonrisa que combina con un cierto cierre de los ojos, y empezamos:

¿Le ha sorprendido el caso Bárbara Rey?

¿Le gustaría ver la carpeta que hay en el CNI sobre usted?
Me es bastante igual porque ya me lo imagino. Todo son mentiras, falsedades, montajes, testigos y confidentes pagados con fondos reservados, porque me consta que es así... No creo que haya nada amable en esa carpeta.

Imagine que ante usted no estoy yo sino Santi Vidal. ¿Qué le preguntaría? ¿Qué querría saber?

Ha medido mucho las palabras...
Mucho.

¿Qué añora menos de ser president?
(Se lo pregunta tres veces a sí mismo, rebuscando en la memoria. Después de una larga pausa, responde). Lo que menos añoro es la relación con la CUP.

¿Le gustaría que alguna de sus nietas se dedicara a la política?
(Respuesta rápida y contundente)

¿Cuándo hizo la última metáfora marinera?
Todavía las hago. Una de las últimas, y con un lenguaje un poco especial, es una aprendida con gente que navega con un sardinal de vela latina: "Quan vegis l'estela mardejant, vira que l'estàs cagant". Y eso sirve para todo y para todo el mundo.

¿Lo mejor que le puede haber pasado a Convergència es desaparecer?
 Convergència no ha desaparecido. Se ha refundido y ha renacido dentro de un nuevo proyecto que se llama Partit Demòcrata, que es un movimiento que se alimenta de lo que fué Convergència i de otra gente que no había estado. Por lo tanto, tiene vocación de movimiento más amplio.

¿Con quién preferiría cenar, con Cristóbal Montoro o con Soraya Sáenz de Santamaría?

¿Y con Anna Gabriel?
Tampoco. Pero me podrías poner ejemplos que me gustaran más...

¿Con Josep Antoni Duran y Lleida, seguro, verdad?
Sí, sí que cenaría. Lo he hecho unas cuantas veces. No puedo comparar a Duran con Montoro y con Sáenz de Santamaría.

Ponga tres adjetivos a la llamada Operación Diálogo...
(Se formula la pregunta a sí mismo y enseguida le sale el primero) Oportunista... inconsistente y... (piensa un rato)...

Si quiere, lo dejamos en dos...
Perfecto, pues oportunista e inconsistente.

También le pediré tres adjetivos para describir a Anna Gabriel... Pero si quiere también puede dejarlo en dos. O en uno...

Para acabar, una frase que hizo fortuna porque se habló mucho de ella. ¿Usted se ha sentido en algún momento en la papelera de la historia?
(Contundente). No, no. Nunca, nunca. Como nunca me sentí tampoco en el frontispicio de la historia. Ni en la papelera ni en el frontispicio.