Los gobiernos de España e Italia han acordado poner fin al pulso que han mantenido desde julio con motivo de la crisis migratoria de Ceuta. El gobierno italiano, dirigido por la derechista Giorgia Meloni, limitó la libre circulación propia del espacio Schengen y aplicó controles fronterizos a los viajeros provenientes de España, acusando al Ejecutivo de Pedro Sánchez de poner en riesgo la seguridad de Europa con su supuesta laxitud ante la inmigración irregular. España respondió con la misma moneda, de manera que mantenían controles mutuos para los vuelos y líneas marítimas. Este jueves, el Ministerio del Interior español ha anunciado que ambos países han acordado levantar estas restricciones.
El titular de la cartera de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha mantenido una conversación telefónica "cordial" con su homólogo italiano, Matteo Piantedosi, y finalmente se ha tomado la decisión de eliminar los controles después de "un minucioso análisis de la situación". Este acuerdo incluye también la voluntad de reforzar el intercambio de información entre ambos países para garantizar la seguridad de la libre circulación en el espacio Schengen. Las autoridades italianas han difundido el mismo comunicado. La llamada entre ambas partes se programó después de una reciente reunión entre Sánchez y Meloni al margen del último Consejo Europeo.
Meloni denunció el riesgo para la seguridad italiana y España reprochó la "demagogia"
La decisión de Meloni llegó el pasado 31 de julio, al día siguiente de que unas 80.000 personas cruzaran de manera irregular la frontera entre España y Marruecos en la ciudad autónoma de Ceuta. La mandataria italiana justificó este freno al espacio Schengen con controles fronterizos por los visitados españoles al considerar que existía un riesgo para la seguridad nacional de su país. Los controles se pusieron de manera aleatoria en puertos y aeropuertos, si bien con el DNI se podía viajar a Italia sin más problemas. España, sin embargo, aseguró que la seguridad del espacio Schengen estaba garantizada, dado que no se puede pasar de Melilla o Ceuta a la Península sin pasar por controles policiales. Y acusó al gobierno italiano de buscar una confusión políticamente interesada con "demagogia".
Otros países europeos como Finlandia o Dinamarca también se mostraron hostiles con España y se alinearon con Meloni ante el peligro de la "inmigración descontrolada". Los ministros de Interior de los estados miembros de la Unión Europea se reunieron de urgencia a principios de agosto para valorar la situación en Ceuta, mientras Pedro Sánchez reclamaba una respuesta conjunta europea a una crisis que afecta a toda Europa. El mandatario español envió una carta a Bruselas criticando que varios países habían optado por "atacar a España" por la situación, en vez de apoyar. Finalmente, el 7 de agosto, el gobierno español optó por pagar con la misma moneda a Italia y estableció sus controles fronterizos aleatorios para los viajeros italianos en puertos y aeropuertos.
